Opinión

Los obispos auxiliares están en racha

Mons. Bernardito Auza, Nuncio Apostólico en España.
photo_camera Mons. Bernardito Auza, Nuncio Apostólico en España.

Ya se ve que en el proceso de provisión de las diócesis españolas las hay de primera, segunda, tercera y no sé si de cuarta. En el ranking se ha adelantado Jaén a algunas otras. Y no precisamente por los supuestos problemas en Murcia, que haberlos los hay, pero de otro tipo, más ligados a sacerdotes andariegos.

Más bien ha marcado pauta lo que estaba ocurriendo en Jaén y lo que va a ocurrir. Ojalá que el nuevo obispo tenga un pontificado pacífico, aunque ya empiezo a dudar que haya pontificados pacíficos en la Iglesia en España. Por múltiples causas.

Del caso Jaén habrá que hablar con profusión en un futuro. Pero ya se desprenden algunas conclusiones.

No parece que sea adecuado que un obispo saliente se empeñe mucho. Ni en primera persona ni por personas interpuestas. Está claro que las cordadas, las familias episcopales, los grupos de influencias, funcionan, algo que por otra parte es humano. Pero lo que no se había dado hasta ahora es la pretensión de exclusividad efectiva.

Pero vamos a la racha de los obispos auxiliares. Comenzó Segura, después Rico Pavés y ahora Chico Martínez, que no de momento Chica. En medio, de nuevo cuño, García Cadiñanos, Satué y Ribas Prat, este último de libro. Algo más que un empate.

Da la impresión de que el Nuncio de Su Santidad en España, a quien Dios nos guarde en la calle Pío XII por mucho tiempo, le ha cogido gusto a los procesos en los que los premiados son los obispos auxiliares. Que siga la racha, por favor, a ver si le toca a algún innombrable. Con lo fácil, además, que es nombrar a un obispo auxiliar…

Hay quien dice, interpreta, que el problema de los nombramientos de obispos ahora es la dificultad de encontrar sacerdotes de la línea del Papa Francisco en España. Eso es lo que significa “francisquistas”.

Argumento curioso. No niego que haya sacerdotes no francisquitas, si es que nos ponemos finos. Pero lo que no me creo es que la mayoría del clero español, ahí está el día a día, no sea del papa Francisco. Si no lo fueran sería un problema al que tendrían que dedicar no poco tiempo los obispos y produciría además un conflicto constante con los fieles. Lo de ser del Papa Francisco me parece que va por otra vía y es una utilización del Papa Francisco que debieran mirársela, como dicen ahora los chavales.

Creo que el problema es otro u otros. Primero, que cuando decimos que no hay obispos del perfil que quiere el papa Francisco debemos añadir del Papa Francisco y/o de su oráculos.

 Otra causa, la alteración de los procedimientos ordinarios de nombramiento de obispos por una serie de cuñas. El ejemplo sería la famosa Comisión de nombramientos que “ayuda” al señor Nuncio. Un apósito que nadie ha podido dibujar en sus justas medidas. Es como la opinión pública, existe pero nadie sabe definirla cierta y certeramente.  

Que determinados cardenales intervienen de forma significativa en el proceso, es obvio. Pero que haya actores externos que sean claves en la designación, parece una anomalía.

Otra causa son los perfiles publicitados, que, en no pocas ocasiones, parecen esconder ambiciones non santas. Creo que cualquiera podría hacer la lista, en conjunto, de medio centenar de sacerdotes cuyos nombres se potencian, en sus diócesis de origen, de forma a veces no poco prudente.

Después están los cortocircuitos. Los que se adelantan proponiendo nombres, montando historias de ayer y de hoy sobre obispos a punto de jubilarse o que han presentado la carta de renuncia. Claro que cortocircuita el que puede, al fin y al cabo.

Y otro asunto son los criterios, que hoy están en boga, por los que se nombra obispo a un sacerdote. Sacerdotes rechazados por ser de determinados movimientos o realidades de Iglesia, porque fueron ordenados por determinado obispo, porque han estado en determinado sitio… Cuanta más información se tiene de un sacerdote, parece que es peor. Es la hora de los ignotos.

Si llega pronto Coria-Cáceres y alguna más, el banquillo se va a mover. Mientras, sigue en pause y pausa el arzobispado castrense, que haría cambiar más de una ficha. Y algunos otros que parecen que se han metido en el cajón del “dilata”.

El señor Nuncio está trabajando duro. Tiene una radiografía del mapa de España al milímetro. Hacía tiempo que no teníamos un Nuncio tan diligente. Eso lo sabe todo el mundo. Bueno, todo el que lo quiere saber. Convendría acompañarle al menos con lo que nos queda a los mortales, la oración, para que la Iglesia en España tenga obispos santos y sabios. Y del papa Francisco, por supuesto.  

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