Opinión

Las memorias de Guillamón

En días pasados, y un en portal amigo, mi colega Alex del Rosal escribía un panegírico en toda regla del periodista y maestro de periodistas, Miguel Ángel Velasco. Nada que añadir a su texto, quizá sí a su contexto. 

Como no se trata de seguir alimentando la sociedad de “bombos mutuos” que es la cofradía periodística, me sumo a ese homenaje a Miguel Ángel con lo dicho y lo escrito. Lo demás, para un futuro. Lo único que espero es que Miguel Ángel esté dedicando algo de su tiempo, el que le dejan sus preciosos nietos, a escribir sus recuerdos periodísticos.

La aparición de un reciente libro permite seguir ahondando en esa generación de periodistas, de informadores religiosos, y no solo religiosos, única y singular.

La editorial “Buenas letras” acaba de lanza un libro de otro periodista, de otro clásico de este oficio. Me refiero a Vicente Alejandro Guillamón, que ha escrito un libro que es una joya. El título es “Mi reina y yo” y, como no podía ser menos, la mitad de sus páginas están dedicadas a un acto de amor, a la semblanza de una gran mujer, su esposa, la madre de sus hijos, Goyi.

La verdad es que da cierto apuro, y un no menor pudor, glosar la personalidad de Goyi. Quede aquí como testimonio de un amor que dura con el tiempo, de un matrimonio cristiano que ha vivido en alianza sacramental.

Pero la guinda de este libro la representa su segunda parte, que son las memorias periodísticas de quien fuera, entre otros ministerios, delegado de la agencia EFE en el levante mucho años y director de Vida Nueva. Además de fundador de la UCIP-E y de otros “contubernios” periodísticos.

Tiene esa autobiografía la frescura de la sinceridad, la caridad de un sibilino descargo de conciencia que, en ningún momento, es un ajuste de cuentas. Particularmente me han parecido interesantes las reflexiones sobre PPC, sobre el PPC histórico, con permiso de Anson. Sobre don Lamberto, Montero, Javierre, Pérez Lozano, Orbegozo y tantos otros que hicieron posible la renovación del catolicismo español.

Como quien esto escribe buceó durante muchos años en los archivos de don Lamberto para escribir su tesis doctoral, he cotejado algunos papeles interesantes que, con el tiempo, tendrán más valor informativo y documental para la vida de la historia de la Iglesia en España, con estas memorias. Y me encajan los juicios.  

Gracias, querido amigo, Vicente Alejandro, por los buenos momentos que he pasado acompañando tu memoria. 


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