Opinión

La Iglesia en España de 2010 a 2020

Rueda de Prensa Memoria de Actividades.
photo_camera Rueda de Prensa Memoria de Actividades.

Ayer se presentó la Memoria Anual de Actividades de la Iglesia en España 2020. Sin lugar a dudas se puede decir que la Iglesia es hoy una de las instituciones sociales más transparentes en nuestro país.

Por mucho portal de transparencia de la Administración General del Estado –por cierto, tengo que ver si hay portales de transparencia en las diócesis que contesten a las demandas de los fieles- lo que no se puede negar es que a la Iglesia, a la Conferencia Episcopal, para ser más precisos, en rendición de cuentas, no se le pueden poner óbices. 

Esto no quiere decir que no haya todavía hitos y mejoras que implantar. No voy a recurrir al manido argumento de que aún hay datos relevantes que no se hacen públicos, como por ejemplo el número de seminaristas en cada diócesis. Ya llegará el día.

Del exhaustivo informe hay muchos datos objeto de comentario. Por cierto que hay que agradecer a Fernando Giménez Barriocanal -¡tantas cosas!-, y a su equipo, que se haya incluido un apéndice final de carácter metodológico. Es decir, que se explique detalladamente cómo se ha hecho el informe. Ya en sí ese apéndice merecería una columna.

Lo interesante de estos trabajos no son solo los datos que se ofrecen como fotografía de un momento. El hecho de que en la página web de transparencia de la CEE se ofrezca la serie histórica de los informes nos permite una comparativa, que siempre suele ser elocuente.

Pongamos por caso que relacionamos los datos de la actividad litúrgico-sacramental de 2010 con los de 2020. He elegido esta actividad porque, al fin y al cabo, el encuentro con Cristo –la mediación prístina de la que nace la fecundidad apostólica- se realiza a través de los sacramentos.

Para situarnos, en 2010 presidía la CEE el cardenal Rouco Varela y gobernaba en España José Luis Rodríguez Zapatero.

Y para situarnos en el año 2020 hay que decir que ese año fue el de la pandemia, con lo que la actividad litúrgica se entiende que corresponde al período de no confinamiento.

Si los datos de 2020 son dramáticos, es cierto que se debe a la causa del virus. Pero también debemos pensar que el problema ahora radica en salir de ese pozo de desfondamiento sacramental del año 2020.

Saquen ustedes mismos las conclusiones:

Año 2010--Año 2020:

Bautizos: 349.820--100.222

Primeras comuniones: 280.654--161.950

Confirmaciones: 100.006--79.447

Bodas: 74.289--12.679

Exequias: 309.458—No se ofrece 2020: 29.627(Unciones de enfermos)

El número de sacerdotes en 2010 era de 19.892. En 2020 es de 16.568.

En la Memoria 2020 se dice que son “29.000.000 las horas dedicadas por los sacerdotes en su labor en las parroquias: sacramentos, pastoral, visitas a enfermos y despacho parroquial”.

En la Memoria de 2010 se leía que los sacerdotes dedicaban a la administración de los sacramentos y atención pastoral, 31.953.835 horas; a los enfermos, 480.661 horas; y a la catequesis, 2.376.504. En total, 34.811.000 de horas”.

Con estos datos ya se habrán hecho una idea de cómo evolucionan estos aspectos. Habría ahora que relacionarlos con otros datos de contexto, quizá. La secularización, también desde este punto de vista, ¿es imparable? Lo que está claro es que el COVID vino para agudizar la secularización. Al menos con las cifras que tenemos hasta ahora.  

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