Opinión

Don Francisco Cerro manda un mensaje

Francisco Cerro.
photo_camera Francisco Cerro.

Vaya lío que se ha armado con el vídeo de C. Tangana, Tángana o Tangana, que ambas valen según el diccionario. Y vaya publicidad gratuita promocional. Si no llega a ser por esta movida, no pocos, entre los que me incluyo, ni sabríamos que existe el citado artista.

Son muchos los aspectos de esta historia sobre los que habría que reflexionar pausadamente, una vez que ya sabemos cómo ha terminado. Bueno, de momento, porque, según me cuentan desde la Ciudad Imperial, parece que no va a acabar aquí.

Es posible que el caso sea paradigmático de cómo estaban funcionando por allí las cosas. Y que por eso el señor arzobispo, que no daba la imagen de ser un don Pelayo de las causas y de la causa, haya querido enviar un mensaje y dejar claras, muy claras, algunas cuestiones en la vida de una archidiócesis que es ejemplar en no pocos aspectos. 

No sé si Toledo sigue siendo la reserva espiritual de España, la reserva sacerdotal, la reserva laical, la reserva teológica, la reserva caritativa, la reserva patrimonial. Lo que sí sé es que tiene un magnífico clero, quizá solo comparable en algunos aspectos con el de Madrid, con un Seminario, que ha pasado por sus crisis recientes, pero que es también ejemplar. Hay quien dice que los arzobispos hasta ahora vivían tranquilos en una especie de herencia perpetua de don Marcelo, que es quizá más un imaginario que una realidad.

Y en esa estábamos cuando, incomprensiblemente, se produce el caso C. Tangana. ¿Acaso no pensaron en Toledo, en su catedral, que es una joya de la corona, que la pandemia obligó a cerrar, con lo que ha lastrado los ingresos de no pocos balances, que la productora no había ido ya antes a otras diócesis a proponer la grabación del vídeoclip en su Seo?

Con respecto y caridad, me cuesta entender que el hasta hace unas horas deán de la Catedral, con toda su experiencia, incluso romana, haya aceptado pulpo como animal de compañía y haya tomado esa decisión en singular soliloquio.

Las productoras no suelen tener problemas en entregar guiones, storyboards, planificaciones, escaletas, incluso, si se demanda en el contrato de grabación y cesión de derechos de imagen, aceptan una persona que supervise la grabación.

  Pero lo más sorprendente fue la secuencia de comunicados una vez se produjo el escándalo. El primero, del Cabildo, con una defensa tan férrea como artificial. Ojo con las analogías, también las de la letra de la canción. Y el segundo del arzobispo con un golpe encima de la mesa de esos que hacen historia. Y el tercero, con la típica forma eclesiástica, aceptación de presentación de renuncia por cese y la procesión que va por dentro.

Con lo que me quedo de este lamentable episodio, que indica que algo esta ocurriendo en Toledo, es con que hemos descubierto a un nuevo don Francisco Cerro, que actúa con prudencia, que sabe escuchar, pero que también sabe gobernar y dejar las cosas claras. Quienes pensaban que su nombramiento fue una carambola, trabajada, pero carambola, y que iba a ser un número más en la lista de los prelados de la Primada, se equivocan, y mucho.

Al tiempo. Otra cuestión son las incidencias del pontificado del Papa Francisco.  Por ejemplo, el clericalismo, que no es patrimonio de clérigos, también lo padecen los laicos, por cierto.

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