Opinión

Los deseos del arzobispo de Barcelona

El arzobispo de Barcelona, cardenal Juan José Omella, nos sorprendió a finales de año con tres deseos expresados en una carta pastoral. No está mal que los obispos hagan públicos sus deseos confesables.

Los tres deseos iniciales eran: el nuevo Plan Pastoral diocesano, la celebración del octavo centenario de la creación de la Orden de la Merced en Barcelona y el trabajo por la paz y la concordia.

Sobre este último, ha insistido este último fin de semana. Y lo hecho glosando un texto del que fuera obispo auxiliar de Barcelona, Joan Carrera Planas, del que destaca que fue párroco en zonas periféricas de inmigración nacional en los años complejos de la transición política. Curiosa y significativa referencia histórica de la Iglesia en Barcelona.

El cardenal Omella habla, en su escrito, de la necesidad actual, en Cataluña, de cohesión social. Y añade un último párrafo en el que dice que “trabajar por la cohesión social es responsabilidad de todos. La Iglesia querría asumir este reto en el trabajo concreto y diario de las parroquias, escuelas e instituciones cristianas. Es bueno que compartamos todos los retos propios de vivir en comunión desde la disparidad de puntos de vista, como una gran familia en la que todos se quieren y respetan a pesar de las diferentes opiniones y procedencias”.

Durante mucho tiempo se ha especulado sobre cuál debiera ser la respuesta a la actuación de determinados sacerdotes, y determinadas parroquias, ante el fenómeno del nacionalismo. Iglesia que han ejemplificado, ante la opinión pública, una unión entre nacionalismo e Iglesia que, sin lugar a duda, ha perjudicado, al menos, la imagen de esa comunidad de fe.

El cardenal Omella no habla de las parroquias como garantes del sentimiento nacional, sino de las parroquias como ámbitos de cohesión social, de espacios de comunión. Aunque una comunión “desde la disparidad de los puntos de vista”, sin matizar los asuntos a los que se refieren los puntos de vista, es una tarea bien compleja.

Por cierto, que, a la referencia a las parroquias, el cardenal Omella añade “escuelas e instituciones cristianas”. Lo hace hilando muy fino.

Ahora solo hace falta que se quiera entender el mensaje del cardenal Omella. O al menos el del obispo Carrera, por cierto, una persona ligada históricamente a la, valga la redundancia, histórica Convergencia. 


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