Opinión

Defensa de la vida: acerca de los fines y de los medios

Imagen a raiz de las medidas provida de Castilla y León.
photo_camera Imagen a raiz de las medidas provida de Castilla y León.

La política es el arte de la claridad de juicio respecto a los fines y la inteligencia práctica respecto a los medios.

Ya se ve que los nuevos dogmas sociales no tienen su origen, ni se fundamentan, en la religión sino en la ideología. El derecho al aborto de la mujer es ya un incuestionable dogma social en España. Pronto, por desgracia, lo será jurídico, según determine un Tribunal Constitucional preparado, entre otras razones, a tal efecto.

La polémica se ha servido sobre un plato sagrado, el derecho a la vida. Hace no mucho tiempo daba la impresión que la batalla en defensa de la vida se estaba ganando poco a poco. Vino el Tribunal Supremo de los Estados Unidos y nos dio una lección de cordura. Llegó el Gobierno socialista plus comunista radical y los pasos que no se habían dado hasta el presente se aceleraron de forma insospechada. España a la cabeza del disparate antropológico y no pasa nada.

El PP, partido eje de lo que se entiende por derecha, si me apuran centro-derecha, en pleno proceso de una recomposición permanente en su reciente historia, lleva años flaqueando en su frente conceptual sobre las políticas de raíz antropológica.

La herejía de VOX se llama casi cuatro millones de votos que se les han ido de las manos a los del PP, entre otros motivos por la aceptación del estatus cultural en materias como ésta, la política sobre la vida.

Hombre, en el PP siempre hay voces que se salen del coro y se convierten en solistas. Pero esa voces son singularidades, casi diría colorismo en vena.

Y en esas estamos cuando en el primer y único gobierno en el que VOX ejecuta con el PP, se destapa la caja de los truenos con una medida, o conjunto de medidas, para que la mujer que quiera abortar lo pueda hacer con pleno conocimiento del significado de su acto y de sus consecuencias.    

Las medidas que se han discutido no ponían directamente en duda el dogma social y jurídico del supuesto derecho al aborto. No se trataba de que en Castilla y León no se pudiera abortar. Simplemente se trataba de unas medias que estaban destinadas a que la mujer gestante tuviera conocimiento y conciencia plena del significado del acto y de sus consecuencias.

Si apartamos la utilización política que unos y otros han hecho y están haciendo del caso, el PP marcando territorio y VOX afianzando a su electorado, y nos quedamos con el fondo de la cuestión, nos daremos cuenta de la profunda incapacidad de la política actual, al menos en España, para expresar claridad en los fines sobre los que se sustenta la naturaleza de su acción, junto con la ausencia de total inteligencia para los medios, incluso para la argumentación pública en esta materia de la defensa de la vida.

No sé a estas alturas si la sociedad española es mentalmente abortista. Quizá se esté sembrando esa mentalidad con alimentadas polémicas como ésta.

VOX, todo hay que decirlo, en estas cuestiones, tiene la valentía de proponer determinadas medidas que, al fin y al cabo, son de carácter pedagógico y que no están en la agenda recurrente.

Al PP parece que le da alergia tocar cualquier cuestión referida a la familia y a la vida que no se pueda afrontar en el marco de lo políticamente correcto y que no afecte a los dogmas fundantes del sistema. Lo más interesante, al respecto, acaba siendo lo que propone la presidenta de Madrid, otro verso suelto.

No solo estamos en medio de una ensalada de fines y de medios sino que somos rehenes de argumentos y propuestas instrumentales.

Por cierto, los obispos acaban de sacar un documento en el que dedican bastantes páginas a esta cuestión y parece que nadie se da por enterado. Menos mal que Argüello es arzobispo en el epicentro de la polémica.

Pasará el tiempo, se despejará el horizonte, y nos daremos cuenta de que quien ha salido perdiendo con este tsunami es la causa de la vida. La causa de la vida que no es una causa religiosa, sino que lo es de razón, incluso científica. Ojo, los que quieren que se niegue la posibilidad de saber a quién se está eliminando también van contra la ciencia.

Si VOX ha querido experimentar otra forma de hacer política, se ha dado cuenta dónde están los que ponen el palo en la rueda.

Si el PP ha querido recomponerse, ya conoce a qué atenerse con su electorado y no encontrado en esta causa. Para el PP hay políticas para las que sigue siendo un partido inédito.

Estamos en pleno proceso de elaboración de programas electorales de cara a las generales de fin de año. Ya veremos qué efecto ha causado este tsunami en esos programas.

Y si Pedro Sánchez ha querido alentar esta polémica es porque ha tapado algunas de su más agudas tropelías.

El fondo sigue siendo el mismo. Hay que desmontar la tesis de que el aborto es una derecho de la mujer. Y que no reconocer ese derecho, que no lo es, no significa atentar contra los fundamentos del Estado de derecho. Todo lo contrario. Y que es posible un alternativa al aborto, es decir, una salida al drama de la mujer que se plantea abortar.

Una tarea aún pendiente.

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