Opinión

El corazón de Carmen Hernández

El próximo día 30 de junio, en la Universidad Francisco de Vitoria, el cardenal Josef Cordes y Kiko Argüello presentarán otra novedad editorial que, sin duda, va a conformar la espiritualidad de miles de hermanos del Camino Neocatecumenal, y de otros cristianos que no han hecho este camino de iniciación cristiana: los Diarios de Carmen Hernández (1979-1981).

Carmen Hernández, junto con Kiko Argüello, han sido los brazos que el Señor ha elegido para que se pusiera en marcha este Camino postbautismal –o bautismal en algunos casos-, que hoy está extendido en toda la Iglesia. Y que hay que ligar íntimamente al Concilio Vaticano II, como se demuestra en este libro que continúa con la misma sobria línea editorial de los diarios de Kiko.

Kiko y Carmen vivieron cincuenta años juntos en esa aventura del Espíritu. Y como señala Kiko en un breve pórtico al libro, “pienso que tenéis derecho a conocer el corazón de Carmen, su inmenso amor a Jesucristo”.

Habrá tiempo, en próximo artículos, de profundizar en algunos pensamientos de Carmen Hernández, personas, circunstancias.

Sin embargo, merece la pena en este acercamiento somero hacer referencia al testimonio que también aparece en el prólogo: la autobiografía neocatecumenal  del presidente de la Conferencia Episcopal, cardenal Ricardo Blázquez.

Dice el hoy arzobispo de Valladolid que “conocí a Kiko y a Carmen hace aproximadamente cincuenta años, en los primeros balbuceos del Camino Neocatecumenal, sobre todo en Roma y Ávila. Seguí las catequesis en la parroquia de la Nativitá, donde caminé el tiempo en que se prolongaron mis estudios en Roma”.

Sorprende que el cardenal Blázquez no haga referencia a su etapa previa al episcopado en Salamanca y su relación con las comunidades de la ciudad del Tormes.

Y añade don Ricardo: “Tuve la convicción de que algo nuevo, de gran vigor y alcance, en sintonía con el Concilio, estaba naciendo; me impresionó particularmente la actualización de la teología de san Pablo a la existencia del hombre actual. Kiko y Carmen, junto con un presbítero, formaban el equipo de los iniciadores del Camino, un apalabra en que resuena el eco de los Hechos de los Apóstoles (9,2)”. 

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