Opinión

La confesión de un hombre del Papa

La Semana Santa nos ha traído, en perspectiva pascual, una de las entrevistas más completas al arzobispo de Madrid, Carlos Osoro Sierra, que se han publicado hasta el presente. La ha hecho Regina Buitagro en la revista “Tiempo”. Una entrevista que debe leerse desde la primera línea hasta la última, y también entre líneas.

El tema de portada de este número de la revista del grupo Zeta se completa con una serie de perfiles de los hombres del Papa en España, de entre los que se incluye, de forma destacada, a monseñor Osoro. Los otros principales son monseñor Ricardo Blázquez y monseñor Juan José Omella, a los que suman los cardenales Fernando Sebastián, Carlos Amigo y Santos Abril y monseñor Elías Yanes.

Sorprende el protagonismo que se confiere al teólogo José María Castillo, de 85 años, a quien califica la revista como “un viejo amigo del Papa”. Máxime al incluirle en el grupo del denominado “Il Cenacolo del Papa Francesco”, una especie de lobby de clérigos y laicos que se reúnen para defender al Papa de los lobos del Vaticano, según la publicación. 

Respecto a monseñor Osoro, sumado este diálogo a la comparecencia en el Foro Nueva Economía, se podría decir que la carta de presentación del arzobispo de la capital de España ya está completada.

De la entrevista, que no obvia los temas clásicos, hay que destacar una cuestión que ha estado muy presente en cierto imaginario público y que ahora es aclarada por monseñor Osoro, su relación con su predecesor el cardenal Rouco Varela.

Preguntado por la reforma del coste del piso al que se ha trasladado a vivir el cardenal Rouco, señala monseñor Osoro: “No es verdad lo que se dice. Monseñor Rouco ha ido a vivir a un piso de una Fundación de la Archidiócesis de Madrid. Por tanto no ha habido ningún gasto. Es una fundación que tenía ese piso. Estaba libre y se ha ido a vivir él porque en algún sitio tenía que vivir. No ha sido real todo lo que se dice. No es verdad. Y quiero, sinceramente, frente a lo que se ha dicho, agradecer a monseñor Rouco todo lo que ha hecho durante tantos años aquí en Madrid”.

Preguntado por cuál es su relación con el cardenal Rouco, monseñor Carlos Osoro contesta: “Buena. Es la relación de un padre con mucha experiencia y es la relación de un obispo como yo, que lo tuvo como profesor y aprendió muchísimas cosa de él. Don Antonio Rouco es cercano y no puede ver a su lado ningún dolor de nadie, porque entrega todo. Quiero agradecer lo que hizo por mí como alumno y lo que ha hecho por la diócesis de Madrid con la que me he encontrado”.

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