Opinión

La conferencia de don Jesús

El pasado jueves, la parroquia de santo Tomás de Avilés fue testigo de un hito dentro de la historia reciente de la Iglesia en Asturias. El arzobispo de esa diócesis, monseñor Jesús Sanz Montes, pronunció, para el gran público, una conferencia sobre los mártires asturianos que muy pronto serán beatificados en la catedral de Oviedo: los seminaristas mártires de Asturias, que murieron en 1934, y los mártires de la localidad de Nembra.

Con la habitual capacidad persuasiva de don Jesús, y su manejo singular del idioma, la conferencia estuvo cargada de historia, de teología y de referencias y guiños a al actualidad en clave de pedagogía cristiana.

El relato del martirio de los jóvenes seminaristas, o, por añadidura,  el del sacerdote párroco de Nembra y los dos mineros, miembros de al Adoración Nocturna, -obligados a cavar su tumba dentro de la Iglesia, degollados después-, estremecieron a un público que asentía con el fervor del corazón y con la memoria agradecida.

Son muchas, muchas, las afirmaciones de monseñor Jesús Sanz Montes que se pueden recordar y que componen una sinfonía singular de alabanza y testimonio del martirio cristiano, un mosaico de gracia y don. Con los mártires no se trata de hacer un partido de aristocracia moral con el que adornar nuestra causa, apuntó, sino recordar, actualizar, el relato de una fe que no se profesa solo con las palabras, con la boca, sino con la vida. 

Lo que dejó claro Fray Jesús Sanz Montes es que no puede ponerse en duda la animadversión religiosa del momento y que nuestros mártires no estaban en la trinchera de enfrente, ni se habían adiestrado para la guerra.

Traer al presente su historia no pretende ganar batallas, ni abrir trincheras, ni volver a escenificar lo que divide a un pueblo, sino “alentar nuestra fe de una cómoda mediocridad” y tener presente que el mártir es imagen del verdadero amor, como diría la tradición patrística.

Comentarios
Somos ECD
¿Quieres formar parte de ECD?