Opinión

El cardenal Cañizares y la espiral del silencio

El cardenal Cañizares ha dado un paso adelante. Y se coloca, desde Valencia, a la cabeza de las declaraciones públicas. Hasta el presente había guardado un silencio elocuente. Da la impresión que ha llegado el momento de conquistar un cierto liderazgo y romper con una especie de espiral del silencio sobre algunos temas que afectan a la antropología cristiana y a sus consecuencias políticas.

La pastoral de este fin de semana, “Unidad: futuro y responsabilidad de todos”, aborda una serie de temáticas clásicas en el argumentario del cardenal Cañizares. Pero lo hace con la nueva perspectiva del pontificado del Papa Francisco, con formulaciones, ciertamente interesantes, como esa que hace referencia a quienes “en lugar de guardar a las gentes, las llevan a la intemperie, a las periferias existenciales, y las dejan abandonadas”.

Una pastral que es una especie de interpelación a la conciencia pública, una invitación a un examen de conciencia colectivo ante lo que está ocurriendo.

Pero el grueso de la carta pastoral se encuentra en las referencias al problema de la situación moral de España, de “nuestra patria”. Atravesamos un momento de “división, desconcierto”. División que se acentúa en torno a cuestiones fundamentales. Y de ahí la pregunta, en un descenso al nivel argumental práctico: “¿A qué espera el Tribunal Constitucional para pronunciarse sobre el recurso de la actual legislación que legitima el aborto y que, dígase lo que se quiera, acaba de ratificarse en el Parlamento español, perpetuando el gravísimo error y mal de la actual legislación y actuando contra el hombre…?”.

Para el cardenal Cañizares, la cuestión del aborto es “el gravísimo error y mal de nuestra legislación”. ¿Habrán tomado nota en el PP?

Más delante, don Antonio Cañizares habla de España, “amenazada de destrucción por secesionismos y nacionalismos que apoyan intereses particulares y, se diga lo que se diga, no son más que ideología”. Se puede decir más alto pero no más claro.

No hay que olvidar que el cardenal Cañizares, arzobispo de Valencia, es miembro del Comité Ejecutivo de la Conferencia Episcopal. No sería extraño que algunos de estos temas se hayan abordado en ese foro clave para la Iglesia en España.  


José Francisco Serrano Oceja

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