Opinión

Así es la España postsecular

La secularización en España, de Rafael Ruiz Andrés.
photo_camera La secularización en España, de Rafael Ruiz Andrés.

Acabo de terminar de leer el libro “La secularización en España” del profesor de sociología Rafael Ruiz Andrés. Ante la escasa producción científica sobre esta materia, este trabajo me parece una parada imprescindible para entender el actual momento sociológico en lo referido al hecho religioso.

Aunque algunas de sus conclusiones pueden, y quizá deban ser discutidas, creo que hay que tener en cuenta las siguientes aportaciones, entre otras.

A nivel teórico vivimos ya no en una sociedad secularizada sino en una sociedad postsecular. Es decir, una sociedad en la que el efecto principal de la secularización ha sido el pluralismo. Y en ese pluralismo se encuentran inmersos tanto las ofertas de sentido de las religiones como los actores secularistas que siguen en el juego.

En la sociedad postsecular la secularización es un proceso sociohistórico y no “un estado natural”.

Por cierto que, como dejó escrito Gonzaléz-Anleo entre otros, durante la etapa de los Gobiernos de Zapatero, época espejo para el actual Ejecutivo, se produjo en España el mayor proceso de secularización nunca experimentado, entre otros por los factores de las dinámicas de reemplazo generacional, el impacto de una serie de acontecimientos de gran relevancia, el envejecimiento de los componentes del tejido religioso y unas políticas incisivas antropológica y educativamente.

La configuración de un espacio público postsecular depende de que los procesos y los actores de la secularización narrativa y su deriva secularista asuman la legitimidad de la presencia de la Iglesia como actor creativo y no reactivo. Y de que la Iglesia sea consciente, en ese estado de las cosas social, y actúe no desde la “guetificación” sino desde la apertura a la realidad. Formas de “guetificación” hay muchas por cierto.  

Queda bien claro que la Iglesia que pretende adaptarse a los tiempos perdiendo su doctrina por el camino, lo que acaba es de perder a sus fieles, por eso del desdibujamiento de su diferencia específica.     

En el citado estudio hay un dato que juega un papel muy importante en España, que es lo que se denomina la “religión cultural”, el sustrato de lo que de la religión permanece en las formas culturales de la experiencia cotidiana o eventual. Esto es clave para la situación de España. Por ejemplo en lo referido a la religiosidad popular.

Pero no olvidemos lo que reconoce este interesante libro. Junto al proceso de que a mayor secualización social se ha provocado una mayor “conservadurización” de la Iglesia, es necesario un cambio en la mentalidad de los agentes secularizadores respeto al papel y la contribución social de la religión y de la Iglesia en nuestra sociedad.   

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