Opinión

El arzobispo da la cara

Entonces, un profesor, al final de su recorrido, se le acercó y le entregó una carta firmada por 16 profesores en la que le daban la bienvenida "en su condición de personaje público y cabeza visible de los creyentes católicos toledanos". Pero líneas después exponían una serie de principios en defensa de la Escuela única, pública y laica, por decirlo con una terminología clásica, y en contra de la presencia de la asignatura de Religión Católica y del profesorado de esta asignatura.

Decían, por ejemplo, que "estamos en contra de que se utilicen los Centros educativos públicos para desarrollar creencias particulares. Desde el respeto más profundo a las diversas convicciones de la fe, sobre las cuales la razón no debe entrar a debatir, nos parece un desacierto la injerencia en sentido contrario. Sin negar el derecho a difundir los principios de la verdad revelada, nos parece que existen otros escenarios, sin duda más adecuados". La carta se hizo pública, posteriormente, en varios medios digitales de Castilla La Mancha, entre otros en lamanchaobrera.es.

Don Braulio, que no se caracteriza por amilanarse ante lo que considera una oportunidad de dialogar y aclarar las ideas, ha contestado a estos profesores con una extensa misiva, hecha pública posteriormente, en la que rebate uno a uno sus argumentos y expone el sentido de la presencia de la asignatura de Religión en la Escuela Pública, al tiempo que insiste en que los profesores "no mencionan nunca en su carta a los padres, como fundamentales responsables de la educación de sus hijos; también de la dimensión moral y religiosa de la educación de sus hijos. La Escuela, de iniciativa pública y privada, es un servicio a esta responsabilidad en la educación de sus hijos. El artículo 27.3 de nuestra Constitución es palmario. ¿Acaso hay que dejarlo sin vigencia? Esos padres quieren, en proporción bastante alta, que sus hijos reciban Religión y Moral Católica en la Escuela, lugar muy importante para su educación y crecimiento personal. La Escuela no es laica o creyente: lo son las personas y la opción de los padres debe ser respetada".

Monseñor Braulio Rodríguez Plaza también se refiere en su escrito a la separación entre la Iglesia y el Estado y a la confesionalidad. Señala que "les aseguro que en mis casi 25 años de obispo he luchado siempre por esa separación Iglesia-Estado, y son muchas las veces que tal separación no es respetada por los poderes públicos y otros grupos".

El arzobispo de Toledo ha hecho un notable ejercicio de pedagogía social que no debe pasar inadvertido.

José Francisco Serrano Oceja

jfsoc@ono.com

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