Opinión

Me apunto a salvar al cardenal Omella

Juan José Omella.
photo_camera Juan José Omella.

Resulta que en la serie dominical de pederastia de “El País” ahora de lo que se trata es de salvar al cardenal Omella. ¿De quién? ¿De quiénes? ¿Por qué?

Que conste que si hay que salvar al cardenal Omella de un ataque, de una persecución, de una campaña, de un emboscada, soy el primero que me apunto. Salvar al cardenal Omella significaría salvar a la Iglesia y devolverla, por ejemplo, la libertad que le es propia en esta sociedad llena de terceras derivadas.

Pero claro, si como deja entrever el diario “El País”, hay que salvar al cardenal Omella de los obispos españoles, esto ya me suena a gato encerrado, a trampa a la vista. ¿Acaso el cardenal Omella no es presidente de la Conferencia Episcopal elegido por esos mismos obispos de los que ahora hay que salvarle? 

El esquema mental de determinados medios de comunicación en España es sencillo: la dialéctica de los contrarios. Uno y otros, de un lado y de otro, conservadores y  progresistas, altos y bajos, listos y tontos, rubios y morenos. Que haya de todo esto en la realidad no significa que la supervivencia de unos dependa de la aniquilación de los otros. Dale con las identidades en conflicto.

Y para colmo, el Vaticano en un lado y los obispos españoles en otro, sin aclarar quién es el Vaticano y quiénes son esos obispos.

Veamos. “El ala más conservadora de los obispos ha frenado el mecanismo frente a Omella y el sector que apuesta por hacer limpieza, que está en minoría. La CEE es un órgano colegial y su presidente no manda”.

Si añadimos lo que sigue, de traca: “El arzobispo de Barcelona está en minoría en los órganos de gobierno y le falta el liderazgo para imponerse. Entre los 70 obispos españoles, es mayoritaria la corriente opuesta a la investigación”.

Por cierto, el diario de Prisa dice, en su edición del domingo 26,  líneas atrás: “Sin embargo, a partir de ahí el sistema ha entrado en cortocircuito, porque la CEE actúa como si nunca hubiera recibido el informe”. Más adelante: “La CEE se ha desmarcado hasta tal punto de la investigación de la pederastia iniciada a raíz del informe de EL PAÍS que en su comunicado del lunes, tras día y medio de silencio, pidió que fuera el propio diario el que enviara a las 31 diócesis y 31 órdenes afectadas los casos que les competen”.

Y Religión Confidencial publica ese mismo día: “Argüello escribe una carta los obispos sobre la información de El País. Comunica a los prelados los casos de pederastia de sus diócesis que formaban parte del dossier entregado por el diario de izquierdas al Papa”.

Pero esperen, que un poco más adelante en el mismo texto se lee: “Otro obispado, el de Zamora, ha anunciado públicamente que quiere investigar y ha llegado a escribir a este diario para pedirle directamente la información de sus casos. Otra diócesis confirmaba en cambio este viernes que la CEE ya le ha enviado la información de sus casos para poder iniciar su trabajo”.

¿En qué quedamos? ¿La CEE hace o no hace nada?

Que haya diócesis, como la de Zamora, que quieran ponerse a la cabeza de la procesión, es lógico. Aunque no estamos en ninguna carrera, ni en el sálvese quien pueda. 

Creo, de verdad, que de quien hay que salvar al cardenal Omella es de “El País”. Pero vamos, esto es pura retórica.

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