Opinión

Iglesia particular y vida consagrada

Vayamos por partes, es decir, del contexto al texto sin llegar al pretexto. Dicen los ancianos del lugar que desde la época del que fuera obispo de Segovia, monseñor Luis Gutiérrez Martín como Presidente de la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada (1999-2005), estaba pendiente un documento que actualizara la Instrucción vaticana "Mutuae relationes" de 1978 sobre todo a partir del Código del 83, de la Exhortación apostólica de Juan Pablo II "Vita Consecrata" (1996) y de diversos documentos de la Congregación Vaticana para esta materia.

Hete aquí que, después de un par de intentos, se anunció en la última Asamblea Plenaria de los Obispos se había aprobado, al fin, el citado documento, no sin un amplio y profundo debate del que, entre otras fuentes, sabemos de la tensionada discusión por la revista "Vida Nueva". Se da la paradoja de que, al término de la Plenaria, aunque hubiera sido aprobado, no se presentó a los medios de comunicación.

Y en estas estábamos cuando el viernes de gloria de la información religiosa, el pasado día 12, la Conferencia Episcopal lanza una nota y cuelga en su página web el documento, como si estuviera lanzando el mensaje de "ahí os va eso" y quien tenga oídos, que oiga. Sin rueda de prensa, sin escenografía, sin tramoya, el texto que tantos años se lleva preparando, se deja caer en el ciberespacio. Una práctica que no suele ser habitual en la calle Añastro. La primera impresión es conductista: no satisface ni a tirios ni a troyanos. Es decir, que tanto los obispos como los religiosos prefieren no darle muchos meneos a la cosa y a la causa, y tirar para adelante, que es lo que se lleva en estos momentos, a la espera de otros tiempos.

Hasta tal punto la ilusión es descriptible que ni en la página web de la CONFER se le dedica un comentario más allá de la nota oficial que se comparte. Para más curiosidad, la página de la CONFER publica en portada que la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada acaba de editar un libro que recopila todos los mensajes de Benedicto XVI a los consagrados, con el título "Palabras esenciales de Benedicto XVI en las Jornadas de Vida Consagrada". Y ciertamente no parece una maniobra de distracción.

Las preguntas, hasta el infinito. La estrategia de difusión del documento más que informar y alentar su lectura produce confusión. Si nadie está satisfecho, ¿no hubiera sido mejor intervenir en la raíz y devolver el toro al corral? ¿O se necesitaba para la mayor gloria de no se sabe? ¿O acaso ya tocaba? ¿Es creíble la campaña de presentación indirecta, inducida, que deriva la responsabilidad a los obispos? ¿A todos; a algunos?

Si todos están satisfechos, ¿dónde están los bombos y los platillos?

José Francisco Serrano Ocejajfsoc@ono.com

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