Opinión

Las Edades del Hombre

Se han cumplido el XXV Aniversario de la serie de exposiciones de Arte cristiano en Castilla y León tituladas “Las Edades del Hombre”. Veinticinco años que son testimonio y testamento de una región, y de unas diócesis, que vive en una compleja encrucijada de la historia. 

Junto al denominado “espíritu de Villagarcía”, “Las Edades del Hombre” han sido los símbolos de la presencia universal de la Iglesia de Castilla y León. Ahora se han convertido en una menguante y simbólica iniciativa que no debe vivir solo del ejercicio de la memoria. 

El profesor José Ramos Domingo, que fuera también su Secretario General, acaba de publicar un libro, en la editorial de la Universidad Pontificia de Salamanca, titulado “Memoria. En el XXV aniversario de Las Edades del Hombre”, que es un testamento, también gráfico, de una propuesta que ofreció algo más que una esperanza fundada en la viabilidad histórica del cristianismo. Las Edades han contribuido decisivamente a una forma de Evangelización a través de la vía estética que ha sabido convertir la obra de arte en forma catequética.

Los obispos de las diócesis españolas de Castilla y León publicaron en 1997 una instrucción pastoral sobre "El patrimonio cultural de la Iglesia en Castilla y León" para ofrecer algunas orientaciones pastorales en el campo de la administración, conservación y uso correcto del patrimonio de propiedad eclesiástica, que constituía aproximadamente el 80% del patrimonio cultural y artístico de la comunidad autonómica de Castilla y León.

En ese texto señalaban que Las Edades del Hombre era un proyecto de diálogo fe-cultura, que vio su nacimiento “en el Acuerdo de los obispos de las once diócesis de Castilla y León, con la colaboración de la entonces llamada Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Salamanca, hoy Caja de Salamanca y Soria. Pronto se unió la Junta de Castilla y León, a través de la Consejería de Educación y Cultura, para realizar las sugestivas actividades programadas y con el fin, como ha escrito uno de los arzobispos de esta Región, de "recuperar la memoria de nuestra identidad colectiva, las raíces cristianas de nuestra historia y la estima de nuestra región castellano-leonesa, como generadora de un valioso patrimonio histórico-artístico. Poniéndose de manifiesto al mismo tiempo la labor evangelizadora y catequética realizada por la Iglesia en esta comunidad regional".

Fue precisamente esa dependencia de las instituciones políticas y económicas regionales la que, en cierta medida, ha lastrado la vida de las Edades, que tuvo algunos momentos relevantes de diálogo con la cultura, como fue el Congreso Internacional “Arte y fe”, que se celebró en 1994 en la Universidad salmantina del episcopado y que tuvo como organizador al hoy obispo de Almería, monseñor Adolfo González Montes. 

Ahora toca repensar las Edades desde la necesidad de diálogo con el mundo del arte y la recuperación de la vía estética. Una reflexión, también a modo de examen de conciencia de las causas de las sombras de las Edades, que ayude a construir un futuro de esperanza, también para las Iglesias que han sido soporte de este proyecto.

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