Opinión

Cásate y muere por ella

¿Recuerdan los lectores la polémica sobre el libro “Cásate y sé sumisa”, que tenía por subtítulo “Experiencia radical para mujeres sin miedo”? Una tormenta, para ser más precisos, no por el libro, del que muchos de los que hablaron de él no lo habían catado, sino por el título del libro, que era traducción fiel, literal, del italiano, y que utiliza una figura retórica en tiempos de incomprensión para la inteligencia persuasiva.

             Pues hete aquí que la editorial Nuevo Inicio, un genial proyecto de la arzobispo de Granada, blanco de las iras del sistema político y cultural, acaba de editar la segunda parte de ese libro, o para ser más exacto, el libro pareja o la otra costilla del anterior libro, con el título, también traducción ahora más literaria del italiano, “Cásate y da la vida por ella”, y con el subtítulo “Hombres de verdad para mujeres sin miedo”.

Literaria por el hecho de que en el original lo que debe hacer el hombre es morir por ella, como se muere noche a noche por sus huesitos. Y, por ahora, nadie ha dicho nada, ni se han rasgado las vestiduras, cuando no pocos podían poner el grito en el cielo al pensar que hay que dar la vida por la mujer, de nuestra vida.

            Constanza Miriano, que si se puede definir de alguna forma no es precisamente la de retrógada, es, como buena fémina, una provocadora. No hay más que escuchar un par de conferencias suyas en Internet, o meterse a fondo con sus artículos, y su bibliografía, para darse cuenta de que lo que es Costanza Miriano es una postmodernda cristiana, es decir, una mujer sin complejos que vive en el feminismo postfeminista, y que cree y defiende la auténtica liberación de la mujer.

No voy a descubrir a los lectores el contenido del libro para hombres, pero me parece que desde la primera página  hasta la última son muchas las que podían  haber firmado por Constanza. Conozco a una que no está muy lejos de donde escribo ahora. Porque la característica de esta autora es, entre otras, el desparpajo con el que llama a las cosa por su nombre, la ironía con la que las aborda y la antropología educativa que subyace a este proyecto editorial que tiene mucho de periodismo y mucho de teología femenina, por no decir feminista.

Lo que tienen estos libros, más allá del título que ha hecho que la editorial cierre con números negros el año pasado, es mucha experiencia acumulada y contenido. Y eso siempre se agradece.

Pues lo dicho, ahora falta el escándalo de los hombres, si es que los hay, y si se notan, y de las mujeres que no quieren que nadie dé la vida por ellas, ni que incluso ellas den la vida.

Ah, y que comience otra campaña de acoso y derribo al arzobispo de Granada por el hecho de que tiene un proyecto cultural de fondo, y que cuando pisa un charco, que alguno pisa, mire para adelante y no se quede allí clavado con el barro en las rodillas.

José Francisco Serrano Oceja


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