Opinión

Sentencia histórica sobre el aborto

Manifestantes a favor de la vida en USA.
photo_camera Manifestantes a favor de la vida en USA.

Se esperaba la fuerte reacción ante la decisión del Tribunal Supremo de EE.UU.  que deroga la protección constitucional del derecho al aborto.  Se basa en la enmienda 14ª de 1868 que extendió los derechos civiles y legales a los esclavos negros, al establecer que no se puede lesionar de manera injusta la libertad de los ciudadanos sin un proceso debido. Desde hace siglo y medio es ilegal atentar contra la libertad de una persona negra, blanca o de cualquier otra raza, y está arraigado en la opinión pública la injusticia de la esclavitud

El paseo de Camoens en el madrileño Parque del Oeste se cierra con un gran monumento a Manuel Hidalgo el prócer que abolió la esclavitud en México en 1810. Tiene grabadas en granito sus palabras de libertad frente a la injusticia de la esclavitud: «Siendo contra los clamores de la naturaleza el vender a los hombres, quedan abolidas las leyes de la esclavitud».

Es cierto que no han desaparecido todas las esclavitudes pero queda en la opinión mayoritaria y en las conciencias que se trata de injusticias graves que la sociedad debe empeñarse en que erradicarlas.

En manos de los Estados

La decisión del Tribunal de Estados Unidos acerca del aborto ha reconducir este debate social, que suscita visiones opuestas, a los legisladores de cada Estado y no al Tribunal Supremo de la Federación de Estados norteamericanos. Es decir, declara que el fallo Roe vs Wade consistió en arrogarse el poder de introducir el aborto en la Constitución Federal, supliendo competencias de los Estados, y como si estuviera implícito en el concepto de libertad. Por tanto, a partir de ahora, si los ciudadanos quieren resolver este asunto moral profundo tendrán que acudir al propio Estado miembro de la Unión; la sentencia es un triunfo de la división de poderes y de la democracia según explica Carlos Flores Juberías.

Desde hace más de cincuenta años ha calado en buena parte de la opinión pública de muchos países que el aborto es un derecho fundamental cuando según este fallo histórico no lo es. Y en otros países se ha introducido en la legislación por la puerta de atrás, por ejemplo, como libre derecho al desarrollo de la personalidad, según ocurre ahora en España, todavía a la espera de la decisión del Tribunal Constitucional sobre los recursos presentados frente a la ley del aborto.

Los contrarios a esta sentencia señalan que también estaría en peligro el uso de anticonceptivos y las uniones entre personas del mismo sexo. Sin embargo en el caso del aborto está en juego la vida de un ser humano en el seno materno, un bien jurídico no comparable con esos otros casos: la vida humana no tiene precio, y es conditio sine qua non para todo otro derecho.

En cuestión de minutos se han alzado las protestas de los partidarios del aborto, rodeando incluso la Corte Suprema y el domicilio de algunos magistrados. Se anuncian y se concentran manifestaciones contra la decisión del Supremo. Muchos rostros furibundos animaban a pelear y echarse a las calles, porque el «aborto es un derecho fundamental». Por contraste, las organizaciones provida mostraban de modo pacífico su contento por esta sentencia y los rostros jóvenes y alegres marcan la diferencia por este paso en favor de la civilización.

Bienvenidos al debate social y moral

Cuestión importante es que llevamos décadas sin apenas debate social sobre el aborto como si fuera un logro de los derechos individuales pero sin entrar en la médula de esta cuestión vital para la sociedad: porque con frecuencia se escamotea que se trata de suprimir una vida humana en desarrollo y hacerlo en el seno materno. Los expertos están de acuerdo en que el pequeño embrión no es un simple agregado de células, en que tiene programado su propio desarrollo, que tiene incipientes acciones humanas, y que interactúa con la madre. La aceptación social del aborto es uno de los graves males de nuestro tiempo.

Algunos sostienen que defender la vida es conservador, en el mal sentido que dan a esta palabra, mientras que practicar el aborto es progresista. Sin embargo, la cuestión es bien distinta: la vida es el bien más básico de ser humano y segarla es un mal para la criatura concebida, para esas madres, y para la sociedad. Precisamente y en relación con esa enmienda 14ª de la Constitución norteamericana conviene no ignorar que hemos levantado monumentos a quienes lograron acabar con la esclavitud; y esperamos que dentro de un tiempo también levantarán monumentos a quienes han defendido la vida a pesar de la oposición de los grupos de presión pro abortistas.  

Doctor en Derecho Canónico

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