El nuevo arzobispo y cardenal para Madrid

Misa episcopal de José Cobo. Foto Ignacio Arregui.
Misa episcopal de José Cobo. Foto Ignacio Arregui.

El pasado sábado el arzobispo José Cobo Cano ha tomado posesión de la diócesis de Madrid. La catedral de la Almudena estaba radiante en la solemne concelebración con más de 50 obispos y cerca de 500 sacerdotes, y unos miles de fieles que han participado activamente, contando también con las autoridades civiles y militares. A las pocas horas, como es sabido, ha sido nombrado cardenal por el Papa Francisco y se hará efectivo en el consistorio en Roma a finales de septiembre.  Con sorpresa y responsabilidad Mons. Cobo reitera la petición de oraciones a los fieles.

Recepción al nuevo arzobispo

En la puerta principal el nuncio de papa Francisco le ha recibido junto con el Cabildo catedralicio y el Colegio de consultores. Con la procesión solemne ha comenzado la Misa estacional, en la que el nuncio pontificio, Mons. Auza, ha leído las letras apostólicas con el nombramiento papal al nuevo arzobispo.

Especialmente significado tiene el compromiso solemne de fidelidad a la misión por parte de Mons. Cobo Cano expresado en la adhesión detallada al Credo con los principales artículos de la fe de los apóstoles, y también la comunión con religioso obsequio de voluntad y entendimiento al Magisterio auténtico de la Iglesia. A continuación, el nuncio le ha impuesto el palio arzobispal que le entregaba directamente papa Francisco hace días en la fiesta de los apóstoles Pedro y Pablo. Es un símbolo de unidad y de comunión, para servir al Pueblo de Dios y a todos, cargando sobre sus hombros el peso de la potestad metropolitana en nombre de Jesucristo.

Después se ha dirigido a la cátedra que representa el gobierno de la diócesis y ha recibido el abrazo de comunión de los obispos de la provincia eclesiástica como gesto de adhesión de la diócesis, representada también por algunos sacerdotes, religiosos y fieles laicos.

En el presbiterio, el altar, el ambón y la sede, constituyen una unidad representan a Jesucristo Buen Pastor, Sacerdote que santifica, Maestro, y Rey que gobierna los corazones: es el Modelo para todos sus ministros en la Iglesia al servicio de la unidad, como ha manifestado el nuevo arzobispo que cuenta con la oración y la comunión eclesial de los fieles.

Algunas palabras de su homilía

En su homilía Mons. Cobo ha seguido las palabras de Jesús en el evangelio elegido: «Hoy se cumple esta escritura que acabamos de escuchar», en referencia a la predicación del Señor en la sinagoga de Nazaret, que marca el inicio de su vida pública y predicación, como el Ungido para evangelizar a todos. Y glosaba diciendo: «Hoy es un día singular en el que nos abrimos a un comienzo. Un comienzo que se apoya en comienzos de otros que han sembrado antes. Un comienzo que, como todo lo que viene del amor de Dios, no tiene fin y a todos nos abraza».

El nuevo arzobispo, Mons. Cobo ha exhortado a los fieles diciendo: «Por eso tenemos el reto de impulsar comunidades, nuestras parroquias, las realidades eclesiales de todo tipo alrededor de la misión. Comunidades abiertas, familiares, pero, sobre todo, que remitan a Dios. Que proclamen con obras, palabras y celebraciones la fuerza seductora del Evangelio».

 

Ha destacado la importancia de atender a todos los necesitados ajustando formas pastorales cuando sea preciso y aplicar la doctrina social de la Iglesia: se trata de regalar esperanza en medio del desierto espiritual en el que se hallan muchos sedientos del Evangelio, tantas veces sin saberlo.

También ha tenido palabras para toda la sociedad manifestando su apertura y sincera colaboración para la mejora de la convivencia entre todos, tendiendo la mano especialmente a las autoridades : «No vais a encontrar a la Iglesia de Madrid en los vagones de cola. El Evangelio es una potentísima locomotora capaz de ir en vanguardia aportando trascendencia, valores y una concepción del ser humano que nos ayuda a ser más felices, sabiendo que somos regalo de Dios con una doble nacionalidad: peregrinos en la tierra y convocados a ser ciudadanos del cielo. Como dice el apóstol, nada nos gustaría más que, desde ahí, ser vínculo de reconciliación y centinelas de los brotes de la vida de Dios.»

No podía faltar el recurso a Santa María de la Almudena para que siga protegiendo al pueblo de Madrid: «Que los entrañables brazos maternales de la Virgen de la Almudena sostengan nuestra ofrenda y, con la intercesión de San Isidro Labrador, Santa María de la Cabeza y todos los santos y mártires madrileños que nos acompañan, nos introduzcan en el misterio de la misericordia de nuestros Dios, para saborear esta escritura cumplida. Seguro que Cristo es quien hoy “toma posesión” de nuestra diócesis y habita más y siempre en nosotros. Amén.

El lema episcopal elegido por el nuevo arzobispo dice en latín «In misericordia tua, confidere y servire», que viene a exponer su deseo de servir confiando en la misericordia de Dios. Nos unimos a ese gran deseo y pedimos que tenga siempre la gracia y la fortaleza para que así sea.

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