Opinión

Hachazo a la educación

Manifestación de Más Plurales.
photo_camera Manifestación de Más Plurales.

El pasado domingo las calles de las principales ciudades han visto una caravana de coches con banderas «Stop Ley Celáa» para defender la libertad de la educación.  Pedimos «Más pluralidad. Más libertad. Más igualdad».

Más plurales

Esto tan sencillo es lo que demandan los agentes educativos: los padres para elegir el centro con libertad porque los hijos no son del Estado, y no quieren que les atrofien la conciencia; los profesores por discriminación y para no estar vigilados por un comisario político; los directivos de los colegios contra el rodillo ideológico que apartará el español como lengua vehicular e impondrá la ideología de género, anulando el ideario del centro. Y todos por la indignante falta de consenso, algo nunca visto. El proyecto tiene una deriva autoritaria que amenaza la igualdad, la libertad, y la pluralidad. Es una mala ley en todos los sentidos.

Estamos percibiendo que el Gobierno de Sánchez-Iglesias avanza al galope en su tarea de ingeniería social desde el poder para cambiar radicalmente la sociedad. Su objetivo es cambiar la Constitución, establecer una República, y formar ciudadanos subvencionados. Y una parte esencial del proyecto es la Ley de educación pilotada por Isabel Celáa, que ya ha pasado el trámite -nunca mejor dicho- en el Congreso.

Con ese totalitarismo encubierto se entiende que acaben con la educación diferenciada, la educación especial, las escuelas concertadas, la libertad de elección del centro educativo, el castellano como lengua vehicular en todo el Estado, y el MIR para los profesores que estarán condicionados por determinados gobiernos autonómicos nacionalistas.

Una democracia puede morir

En una entrevista reciente el conocido novelista, Ken Follet, advertía del peligro para una democracia cuando los ciudadanos no reaccionan. Manifestaba que las democracias pueden morir: lo vimos en Alemania y España en los años treinta. Las democracias pueden sucumbir, y son las personas quienes las matan. Y añadía: Yo creo que la libertad está amenazada y los responsables son los ciudadanos. En Turquía, hace poco, fueron los propios turcos quienes votaron que no querían seguir siendo libres. Por ello los ataques despreciables contra determinados puntos de vista políticos, que están llenos de odio, es algo muy característico de naciones que están en proceso de perder su libertad.

En nuestro entorno nacional vemos a dos hombres obsesionados con el poder, con grandes equipos de propaganda populista, que tienen cancha para imponer su plan. Ambos conquistan sus objetivos, aunque Iglesias es más astuto -y más letal- porque trabaja a medio plazo. Piensan que mediante la propaganda y la manipulación, los jóvenes se inclinarán al populismo podemita o a cualquiera de las izquierdas radicales y su efecto durará lustros. Porque Iglesias ha leído a Gramsci en contraste con Sánchez que lee poco y copia mucho, y su horizonte es a corto plazo y tiene fecha de caducidad.   

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