Opinión

Ha muerto la niña María

Canción de ex alumnas de Montealto a la Virgen por María, Begoña e Isabel.
photo_camera Canción de ex alumnas de Montealto a la Virgen por María, Begoña e Isabel.

Una noticia muy difundida estos días en los medios y redes ha sido la muerte de María al ser atropellada accidentalmente a la puerta del colegio Montealto en Madrid. Una noticia tan humana que conmueve rompiendo las rutinas y tantos problemas menores, si lo comparamos con el mucho bien que se está produciendo en propios y extraños.

Una noticia mala y otra buena sobre el accidente con atropello de unas niñas de ese colegio. Y gran consternación entre las familias, profesoras y alumnas, aunque también en un ambiente de esperanza cristiana en los cientos de personas que acudieron para acompañar creando un ambiente de naturalidad cristiana. Estuve rezando un Responso en el tanatorio abarrotado como nunca lo he visto y he comprobado una ola de cariño y fe indescriptible.

Como no andamos sobrados de buenas noticias este penoso accidente está mostrando lo mejor de las personas y la esperanza que les fortalece en momentos tan duros: muy ejemplares los padres, abuelos y familias, de este colegio prestigioso con educación diferenciada, pero no «segregada» como ha referido con error alguna noticia, aceptando acríticamente el lenguaje ideológico negativo que presenta injustamente la escuela diferenciada como una anomalía, frente a los padres que eligen esta educación que está garantizada por muchos expertos pedagogos en todo el mundo.

De todos modos lo que permanece es un ejemplo cristiano de visión sobrenatural y de cariño especialmente demostrado por María, la madre, al abrazar largamente a la conductora, sin reproches para esa madre y amiga que ha causada ese accidente. De no ser así surgen en otros ambientes y contextos los reproches, el victimismo y la búsqueda de culpables en quienes descargar la ira y las etiquetas, con muy poca responsabilidad ni humanidad.

Se cumple una vez más que Dios regala mucho bien a partir del mucho mal, que sólo Él puede hacerlo y en parte quienes están unidos por el Amor. Sin duda es una desgracia pero vivida desde la gracia cristiana y la hermandad. Y así una familia, padres, abuelos, familiares, pueden elevar la resignación a los niveles más altos de la caridad que todo lo abarca.

Todo esto se consigue cuando la educación llegar a ser la mejor inversión de los padres, sea en la mal llamada privada o en la pública, porque toda educación es social, si se cuida. Como es sabido el ideario de Montealto, en el que he trabajado como sacerdote varios años, no consiste solo en tener buena formación religiosa sino en el cuidado personalizado de las alumnas, en las profesoras con alto nivel académico, y en unos padres que buscan la excelencia para sus hijas: eso nada tiene que ver con la discriminación injusta ni la segregación.

Y el resultado de esa convivencia de alto nivel humano en Montealto, y colegios semejantes, es la capacidad extraordinario de afrontar juntos una desgracia que se convierte en una gracia, por la misericordia de Dios que ha acogido a María en sus brazos paternales, para continuar a lo grande la tarea que María madre y Alejandro comenzaron hace pocos años. Descansa en Paz María y cuida ahora de quienes te han cuidado hasta ayer con tanto amor.

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