Opinión

Una entrevista al Papa Francisco

Papa Francisco y Jordi Evole.
photo_camera Papa Francisco y Jordi Evole.

¿El Papa es conservador? Para muchos parece que sí lo es. En la novedosa entrevista por La Sexta al Pontífice han salido temas que candentes en la opinión pública, “las periferias” como las llama y las importantes acciones humanitarias de los fieles, que van resolviendo los problemas sin ser noticia. El Papa respondió con amable sinceridad a unas preguntas planteadas con cierta corrección, aunque otra cosa fue la ambientación y las formas, que no se emplearían con otros jefes de Estado. Que cada uno peche con su responsabilidad. Y está claro que el medio es el mensaje.

Doctrina social puesta en práctica

Más que los contenidos particulares, destacaría sólo un aspecto general sobre la visión que muchos tienen del Papa y de la Iglesia católica. Me refiero al “conservadurismo” que se supone como seña de identidad de la Iglesia. Al dialogar sobre los inmigrantes y los descartados del mundo, la familia y los jóvenes desconcertados, la sexualidad y los homosexuales, los abusos de algunos clérigos y en la familia, las esclavitudes modernas, el tráfico de armas, los planteamientos del capitalismo y del socialismo, etcétera, las respuestas del Papa Francisco son razonables sin ser necesariamente conservadoras.

En efecto, el Papa Francisco se refería varias veces a la doctrina social de la Iglesia, que no es conservadora ni progresista. No es una tercera vía entre dos ideologías, porque su contenido es de naturaleza moral, previo a las leyes, a las costumbres y a la sociología: orienta hacia el bien común, sostiene el ser y el deber ser, y busca el

Cuando habla el Papa -desde Pablo VI a Francisco-, la Iglesia publica un documento, o un católico habla de esas cuestiones esenciales, fácilmente se los considera conservadores, una etiqueta que de hecho minusvalora sus ideas y sus actitudes ante la vida. Por eso el Papa parece a unos conservador y a otros progresista, como también decían de san Juan Pablo II, que les parecía conservador en moral y progresista en lo social. Preciso es recordar, por tanto, que el planteamiento de la Iglesia es espiritual, moral e integral, de acuerdo con su misión de ofrecer la salvación de Jesucristo a todas las personas, sin distinción de razas, culturas y religiones.

Una Iglesia experta en humanidad

La Iglesia es experta en humanidad y haríamos bien todos en reflexionar con sus enseñanzas sin prejuicios; sería útil para desarrollar unas políticas beneficiosas para los hombres y las mujeres, en el presente y en el futuro. Pienso, por ejemplo, en soluciones para superar el desierto demográfico, la integración de inmigrantes, la estabilidad del matrimonio, el desarraigo de los jóvenes, el trabajo digno o la explotación de personas. En esto la Iglesia viene trabajando desde el siglo primero, contribuyendo a lo mejor que tenemos en Occidente.

El Papa Francisco sabía el interés de la entrevista para un público amplio o sin mucha sintonía con la Iglesia, y que las preguntas serían de corte social; por eso sus respuestas fueron según la doctrinal social y la antropología cristiana, si bien quedaron sin tratar temas importantes como China y la evangelización de Oriente. Desde luego esa entrevista no estaba planteada para molestar y menos para hablar del Dios revelado en Jesucristo, de la Iglesia, y de la santidad específicamente cristiana que vitaliza hoy a la sociedad. Tampoco se habló de la renovada evangelización con el protagonismo de los jóvenes llenos de esperanza capaces de cambiar las tendencias.

En otras entrevistas escritas y en el magisterio del Papa los interesados podemos encontrar las respuestas teológicas, centradas más directamente en Jesucristo y la salvación, sobre los medios de santificación en la Iglesia, y también la capacidad para superar la nostalgia de Dios que tienen los hombres de nuestro tiempo. 

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