Opinión

Canto a la vida

Niña síndrome Down.
photo_camera Niña síndrome Down.

La realidad de la Resurrección de Jesucristo es prenda de la futura resurrección de todos los hombres, con destino distinto según hayan seguido al Rey de Reyes y Señor de Señores, o se hayan servido a sí mismos. El famoso Hallelujah de Haëndel canta este momento después de haber seguido la vida del Salvador a la largo de su oratorio titulado «El Mesías»: los profetas, el Nacimiento, la Pasión y Muerte en la Cruz, y la Resurrección, como principales hitos. Al final estalla el júbilo de los ángeles y de los bienaventurados, seguidos por quienes participan en esta meditación musical sobre textos de la Biblia.

Estrenamos la Pascua como el gran canto a la vida especialmente de todo ser humano, para empezar en la tierra y continuar en la Gloria con la personal participación -alma y cuerpo- de la Resurrección del Señor.

Una buena noticia

Desde este marco pascual me permito destacar ahora una buena noticia sobre el valor de la vida de cada persona, aunque venga limitada, como ocurre con quienes vienen con la trisonomía de par 21, o síndrome Down. Pues el Papa Francisco ha aceptado la promulgación de decreto que reconoce el carácter heroico de las virtudes de Jerôme Lejeune. Ha sido el día 21 de enero del año 21 y del siglo 21 para quien descubriera la trisonomía 21. Buenas señales para quien sepa interpretarlas.

Lejeune es pionero de la genética moderna y trabajó para remediar este síndrome no solo en el laboratorio y la enseñanza a sus muchos alumnos, sino afanado por hacer campaña permanente para superar prejuicios y leyendas urbanas falsas. Estudios, congresos, contactos, entrevistas para defender a estas criaturas de Dios, aunque rechazadas por algunos hombres influyentes. Ha sido histórico opositor a la ley Veil que legalizó el aborto en Francia en 1975, que más tarde abriría la puerta a la fertilización in vitro y a la investigación con embriones. San Juan Pablo II le nombró presidente vitalicio de la Academia Pontificia por la Vida, poco antes de fallecer de cáncer.

Los "sinconciencia"

Mientras la mayoría de Congreso de diputados en España aplaude la ley de la eutanasia, que abre la puerta a los «sinconciencia» para deshacerse de los afectados por la trisonomía 21 que hayan sobrevivido al aborto, enfermos crónicos y ancianos, este reconocimiento de las virtudes heroicas de Lejeune indica que la vida puede más que la muerte. Despachar a una criatura del seno materno lleva poco tiempo, mientras que engendrarle hasta el final lleva nueve meses para las madres con conciencia. Mientras que despachar a un enfermo lleva también unos minutos, atenderle mediante cuidados paliativos -que incluyen atención médica, psicológica y espiritual- lleva más tiempo. Siempre construir es más lento que destruir.

A Lejeune se le cerraron puertas por defender la vida y en concreto el premio Nobel, lo cual es para él una medalla visto el nivel en que ha decaído ese premio otrora prestigioso.

Según Pablo Siegrist, director de la Fundación Jérôme Lejeune, para el eminente médico «su paciente es una persona, sujeto de digno del máximo reconocimiento y sujeto de derechos, se deja la vida por defender al embrión con síndrome de Down», ha declarado en la novedosa revista Omnes, de la que ha tomado la noticia. Si Dios quiere dentro de unos años veremos a Lejeune en los altares por defender la vida de estas personas frente a la cultura de muerte.

La Resurrección de Jesucristo siempre será el fundamento último para entender el misterio de la vida y defenderla frente a los ataques de los Parlamentos sin alma.

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