Opinión

Atención a la eutanasia que viene (II)

Eutanasia
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Presión sobre los pacientes

En un contexto eutanásico los ancianos y enfermos soportan una coacción psicológica y social, pues llegan a creerse unos egoístas insolidarios que dificultan la vida de los demás. Aceptar la eutanasia o el suicidio asistido puede parecer entonces la mejor solución. Además, en nombre de "mi autonomía" (dañada en esa etapa) queda limitada la autonomía del médico, que deberá acogerse a la objeción de conciencia, con los inconvenientes que acarrea.

Leon Kass destaca la esquizofrenia de la autonomía absoluta pues ¿cómo puedo honrarme a mí mismo suprimiendo mi propio ser? Resulta un contrasentido solicitar la muerte cuando es la misma muerte la que borra la propia autonomía y libertad como valor central de la existencia personal. Señala además que elegir la muerte no es una opción entre varias sino el modo de suprimir todas las opciones (Death with dignity).

Los estudiantes actuales de medicina y ciencias de la salud empezarán a ejercer cuando esté implantada le ley de la eutanasia, así como su posterior desarrollo y aceptación social. La Seguridad Social necesita ahorrar como sea y no podrá soportar a pacientes terminales por mucho tiempo. Así los futuros médicos perderán anclajes y valores para defender la vida, de modo que el juramento hipocrático parecerá una reliquia poética del pasado, que no implica ningún compromiso. Sería una utopía imposible de vivir en la sociedad actual tan pragmática. Entonces, el espíritu no cuenta y viene a ser un cuento bonito para los que pisan los templos.

Eutanasia en Holanda

La experiencia de Holanda con leyes de eutanasia desde hace décadas muestra que una vez que el genio está fuera de la botella no es posible meterlo de nuevo. Los casos registrados, supuestamente autónomos, aumentan año tras año, y difícilmente se llega a saber si otros han precipitado la muerte del anciano o del enfermo grave. Entre otras razones porque no somos ángeles y a veces los actos están contaminados por intereses inconfesables. Y también es conocida la huida de su país a Alemania para no ser sometidos a esa «muerte tan digna».

En definitiva, el empeño por implantar la ley de eutanasia supone una manipulación de la opinión pública, y frenar los el desarrollo de los cuidados paliativos tanto en la sanidad pública como en la privada, que tan eficaces se demuestran. Y entre ellos está la atención familiar, médica y de voluntarios que acompañan a personas sin rebajar su dignidad, favorecen un mejor sentido de humanidad, y tantas veces ofrecen una atención espiritual, que facilita encontrar el sentido pleno de una etapa terminal de la vida.

 
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