Opinión

Ya tenemos Nuncio

Bernardito Azua junto al Papa Francisco.
photo_camera Bernardito Azua junto al Papa Francisco.

Ya tenemos al Nuncio… con nosotros. Estreno por todo lo alto, acompañando al Secretario de Estado cardenal Parolin, un hombre fino y distinguido, en el porte y en el pensamiento, donde los haya.

El señor Nuncio, monseñor Bernardito Cleopas Auza, llega a una España apasionada y apasionante. Una España que asiste perpleja no solo a un cambio profundo moral sino a una peligrosa polarización política y social.

Podríamos pensar en una serie de contextos que van previsiblemente a ocupar no poco del tiempo del señor Nuncio, y que van a estar presentes en su misión.

El primero es el contexto político en este Madrid que es todo una corte. Porque lo que tendrá muy presente don Bernardito es que Madrid es ciudad de corte y cortesanos desde hace muchos, muchos siglos. Corte de Reyes, y de validos, que no es poco.

Vayamos a la política. Desde hace algo más de ochenta años no se tiene en España un gobierno con socialistas y nuevos comunistas, junto con los independentistas. Seguro que el señor Nuncio ha leído mucha historia de España en los últimos meses. Un pueblo que olvida su historia está condenado a repetirla.

Es cierto que el mensaje pontifico es claro, la cultura del encuentro. Pero en la articulación de la cultura del encuentro, del diálogo como método, en la Iglesia y de la Iglesia con la sociedad, hay que tener en cuenta la libertad y el ejercicio de una serie de derechos básicos.

Si se confirman los pronósticos, nada buenos por otra parte, habrá más de un choque entre la Iglesia y el nuevo gobierno. Avisos hemos tenido en las últimas horas. Y ahí tendrá que lidiar don Bernardito, entre las propuestas de unos y las exigencias de otros. Quizá ahora que don Vicente Cárcel acaba de publicar las apasionantes memorias de monseñor Federico Tedeschini, no estaría mal que en la calle Pío XII las echaran un vistazo, si no lo han hecho ya.

Segundo asunto nada desdeñable, el cambio generacional del episcopado español y la crónica situación de algunas diócesis en aspectos sensibles como la relación entre obispo y clero, obispo y percepción de los fieles. Fenómeno que está relacionado con la hiperactividad de las nunciaturas paralelas y el asfixiante clericalismo, contra el que clama con tanta frecuencia el Papa Francisco.

 Está claro que de Roma viene lo que a Roma va. En España han proliferado, en los últimos años, una serie de inauditas Nunciaturas paralelas. No se trata solo de cardenales que siempre han tenido un especial protagonismo en las relaciones entre Madrid y Roma, o de los miembros de determinadas Congregaciones con mando en plaza. Se trata de auténticas redes de información que tienen línea directa con los centros de decisión romanos.

Y tercero, el papel de la información eclesial, principalmente en los digitales, que son los medios de referencia en la Iglesia en España, dedicados en no pocas ocasiones al mundo del masaje más que al del mensaje. Medios, en términos generales, a caballo entre los que confunden los deseos con la realidad y los que sirven a los intereses de quienes no consiguen sus proyectos y los vuelcan en los papeles. Entre quienes hacen política en los medios y con los medios y quienes confunden la libertad con el libertinaje, la imagen de que todo vale.

Bueno, pues que el Señor bendiga y ayude a don Bernardito, que seguro va a disfrutar con tanta gente buena y santa que hay en esta Iglesia que peregrina en la España tierra de María y de constelaciones de santos.

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