Opinión

La Vicepresidenta ya tiene quien la escriba

Carmen Calvo con el Nuncio Bernardino Azua.
photo_camera Carmen Calvo con el Nuncio Bernardino Azua.

Me cuentan que la Vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, ya tiene quien la escriba. Desde la Iglesia, digo. Y no precisamente cartas de amor, que no viene al caso.

Porque hacía tiempo que la socialista se lamentaba de que había enviado una carta a la Conferencia Episcopal y no recibía la respuesta adecuada. Claro que la carta era un carta trampa, que no una carta bomba, escrita después de la entrevista con el gran Parolin, Calvo dixit, un grande, sin duda. La misiva contenía la lista de los trabajos y los días de la Conferencia Episcopal respecto al gobierno. Como si la comunicación del cardenal Parolin con la Conferencia no estuviera a tiro de número telefónico.

Pues hete aquí que la prisa que se ha dado la Vicepresidenta del Gobierno social-comunista en convocar al Nuncio, que no al revés, augura marejada a marejadilla. Como decía el clásico, las prisas nunca fueron buenas.

Y ahí tenemos a monseñor Bernardito Cleopas Auza recibiendo la minuta de los temas pendientes para el gobierno con la Iglesia. Cuentan que la Vicepresidenta no para en deshacerse en elogios del señor Nuncio, será por contraste con el anterior. Piensa que su línea directa con el Vaticano –¿cuándo el Vaticano se ha negado al diálogo, a la conversación serena?- le va a facilitar las gestiones referidas
al IBI, a la Asignación Tributaria, bajo el argumento de la rendición de cuentas et alii, a las inmatriculaciones, a la asignatura de religión, la concertada… Comisión Mixta Iglesia-Estado a la vista… Qué menos. 

Distingamos los planos. La agenda laicista del gobierno es tan evidente como su misma esencia y existencia. La especie de que la Iglesia católica en España vive de rentas, es decir, de privilegios, es un lugar común asentado en los medios de la izquierda. La propuesta de una Ley de Conciencia marcará un antes y un después en las relaciones con las confesiones religiosas.

¿Cuál será la respuesta de la Iglesia? ¿Cómo funcionarán las vías paralelas? Es indudable que el señor Nuncio va a trabajar con la Conferencia Episcopal y la Conferencia no hará nada sin el nihil obstat de la calle Pío XII. Una cosa es hablar y otra dar trigo.

Pero que no se preocupe la señora Carmen Calvo, vicepresidenta del Gobierno de Pedro Sánchez. Recibirá muchas cartas, de la Iglesia y de los católicos, y de los cristianos. Como diría la canción, “vaya, vaya, aquí no hay playa”.

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