Opinión

Un teórico del laicismo en el Gobierno

Carmen Calvo y Parolin.
photo_camera Carmen Calvo y Parolin.

A medida que vamos conociendo los nombres de los Ministros, Secretarios de Estado y demás prebendas, se acrecienta la preocupación por el sesgo ideológico del gobierno.

En tiempos de Rodríguez Zapatero, la Vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega jugó un papel importante en las relaciones con la Iglesia. En los gobiernos de Mariano Rajoy, Soraya tenía la habitual interlocución con la Conferencia Episcopal, mientras Jorge Fernández Díaz era la salsa de todos los platos.

¿Quién será ahora el interlocutor o interlocutora con la Iglesia? Doña Carmen Calvo, por lo que se desprende de la información ofrecida en los días pasados sobre el cambio de competencias en libertad religiosa. Son tantas las cuentas pendientes con la Iglesia que veremos lo que no imaginamos. Pero no debiéramos olvidar que en el Consejo de Ministros se sienta uno de los teóricos más radicales del laicismo de los últimos tiempos, el Ministro de Cultura, José Manuel Rodríguez Uribes, discípulo amado de Gregorio Peces Barba.

El libro último sobre el laicismo del nuevo ministro se convierte así en la hoja de ruta encubierta de la política de este Gobierno. Les ahorro algunas de las afirmaciones del libro del nuevo ministro. Están
en los programas últimos del socialismo rampante. Sin lugar a dudas, un proyecto de laicismo radical, de agresiva eliminación de la presencia pública de la fe y de todo símbolo religioso, entre otras propuestas.

Dijo el otro día Jaime Mayor Oreja, en un acto de la Fundación Villacisneros, la ACdP y la Fundación Valores y Sociedad –una conjunción de la sociedad civil que va a dar mucho que hablar- que la alternativa al actual gobierno de Sánchez, al gobierno del PSOE con Unidas Podemos, los independentistas y la franquicia política de ETA, era la alternativa a tres conceptos: un proceso, un frente popular y una mentira histórica.

Y añadió que “si no somos capaces de ofrecer un rearme moral, una dimensión moral y espiritual a la alternativa, ésta no emergerá de verdad, porque aquí radica la auténtica crisis entre todas las crisis”.
Mayor Oreja lo tiene claro: “No hay proceso, simplemente habrá una ejecución material fulminante de su proyecto, en la ampliación del aborto, eutanasia, laicismo radical, ideología de género, educación pública frente a la concertada, temas en los que entrarán como elefante en cacharrería”.
Y, mientras, nosotros, ¿qué vamos a hacer?

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