Opinión

Las sorpresas del nuevo Católicos y Vida Pública

Una imagen del anterior Congreso Católicos y Vida Pública.
photo_camera Una imagen del anterior Congreso Católicos y Vida Pública.

Me dicen que este año no hay que perderse el Congreso Católicos y Vida Pública. Y me insisten que su nuevo director, el catedrático de Historia Medieval, Rafael Sánchez Saus, le ha dado tal revolcón que, permítaseme la frase del clásico autor castellano, al Congreso “no le reconoce ni el padre que le parió”.

Es cierto que el Congreso de este año tiene un tema que entronca con el objetivo del curso en la Asociación Católica de Propagandistas, la libertad de Educación. Es más, el Congreso se configura como la expresión pública de mayor repercusión de esa campaña, hasta el presente.

No voy a referirme a los ponentes, ni a la nueva metodología de las mesas de trabajo. Tampoco al hecho de que este año, por fin, se recupere la originaria sede del Campus del Moncloa del CEU, es decir, que vuelva a la calle Julián Romea. 

Tampoco voy a comentar las buenas noticias de matriculación que, a estas fechas, según me cuentan, han superado con creces las de años anteriores. 

Solo voy a hablar de la importancia de una propuesta, en el ámbito educativo y no sólo en ese ámbito, la de la libertad. Es más, ante un evidencia peligro real de amenazada contra la libertad para los católicos españoles –o acaso no poco de lo que está pasando con el Valle de los Caídos no apunta en esa dirección-, no está demás que durante un fin de semana se debata sobre la libertad educativa, o de enseñanza –ya sé que los puristas afirman que no son términos equivalentes-. Y de lo particular se vaya a lo general. Una buena oportunidad para el sujeto católico español.

Una de las novedades del Congreso, sin lugar a dudas, está en el acto de presentación que se celebrará e próximo 7 de noviembre a las 12,00 horas, en el Aula Magna de la Universidad CEU San Pablo con una conferencia a cargo del cardenal Robert Sarah sobre “La importancia de la educación en la misión de la Iglesia”.

Me puedo imaginar a los de siempre hablando del cardenal Sarah, diciendo que si el cardenal Sarah es la punta de lanza de un supuesto sector curial de oposición al Papa. A quienes repiten esto, no porque sea verdad sino porque les interesa para sus estrategias, convendría que no se perdieran la última entrevista al cardenal en Il Corriere della sera.

O en su defecto que lean su trilogía –yo lo he hecho- y se darán cuenta de cómo habla del Papa Francisco y cómo repite las ideas centrales de este pontificado.

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