Opinión

¿Quién defiende a Fray Santiago Cantera?

Santiago Cantera.
photo_camera Santiago Cantera.

Si tengo que creer al diario “El País” –y no tengo razones para no hacerlo-, el Gobierno de Pedro Sánchez ha arremetido contra el prior de la Comunidad Benedictina del Valle de los Caídos, Fray Santiago Cantera, sacando a pasear su pasado. Parece ser que en este empeño de Pedro Sánchez todo vale. 

Es decir, como en los peores regímenes políticos, tirar de archivo y victimizar al responsable de una Comunidad de religiosos que, históricamente, ha prestado un servicio no solo a la Iglesia, sino a la sociedad española, también en lo que a la reconciliación nacional se refiere.

La primera pregunta que a uno se le ocurre es ¿quién va a defender a Fray Santiago Cantera? ¿A la comunidad de Benedictinos, por tanto? ¿Alguien se cree que esa Comunidad de religiosos está ahí por ser franquista?

Es decir, ¿quien va recordar que este religioso está llevando adelante, luchando con un protagonismo mediático ajeno a su forma de ser y de estar, con la misión que le han encomendado sus hermanos de ser garante del servicio, según su vocación, en esa Basílica?

Quien conozca mínimamente a Fray Santiago Cantera sabe que la imagen que de él pretende ofrecer el gobierno y determinados medios de la izquierda, -en este caso algunos digitales adelantaron ya la estrategia gubernamental-, es lo contrario a la realidad.

Sacar a pasear el pasado de Santiago Cantera implica que quien esto hace no tiene argumentos. En la dialéctica, los argumentos ad personam implican que no hay otros argumentos.

Nadie en su sano juicio se cree que Fray Santiago está ahí, como monje en el Valle, por haber tenido ideas falangistas, ni por haberse presentado simbólicamente en una lista a unas elecciones.

¿Por qué no recuerdan la bibliografía sobre temas histórico-monásticos de Fray Santiago, incluso la publicada antes de que diera el paso hacia la vocación religiosa?

La cuestión, por cierto, no es defender a la persona del hoy prior, que también. Es defender a una comunidad religiosa que está siendo desprestigiada y vapuleada, a la que están haciendo muy difícil cumplir su misión.

Y defender a esa comunidad religiosa, que por cierto podía estar o no estar en ese lugar, significa defender la liberta de la Iglesia. Y ésta sí que es una cuestión importante.

Postdata: quien piense que escribo esto también por razones de amistad, no se equivoca. Aunque, tengo que aclarar, que hace mucho tiempo que no he mantenido una conversación con Santiago. Compartí muchas horas de cafetería con el joven profesor de historia Santiago Cantera, siempre ejemplar compañero. Es más, en la historia de la Asociación Católica de Propagandistas, a la que pertenecía el prior del Valle, esa Basílica y esa Comunidad no son una anécdota.

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