Opinión

Un “puntazo” de Carta Pastoral

Obispos del País Vasco y Navarra.
photo_camera Obispos del País Vasco y Navarra.

Bueno, pues ya tenemos un texto pastoral, sinodal, colegiada, de un grupo de obispos, los de Navarra y el País Vasco, que hay que leer y meditar en profundidad.

Si no repaso mal, es el primer texto de esta naturaleza, publicado en España, que abarque desde una profunda reflexión teológica sobre el sentido de la creación, del amor de Dios encarnado en Jesucristo, hasta las consecuencias prácticas a la hora de afrontar el futuro post-pandemia, si es que el futuro puede ser sin post-pandemias.

Hay párrafos de bastante genialidad. Tengo que confesarles que me recuerda mucho al estilo Benedicto XVI. Un ejemplo, a la hora de hablar del mal, no obvia una síntesis de la historia del pensamiento que abarca desde los presocráticos hasta Hume o Leibniz. Esto lo que hacía el Papa Ratzinger cuando se le iba la pluma a una comprensión global y completa de lo que estaba abordando.

No voy a repetir le contenido de la Carta, ni a glosar sus líneas básicas ni a profundizar en algunos aspectos. Uno de los peligros de estos textos es querer decirlo todo. Sin embargo, aquí se habla de muchos temas, pero sin la pretensión de cerrarlos todos. Tampoco se puede en este caso, dado que estamos en un proceso del todo abierto, en el que sigue primando la incertidumbre.

Es cierto que la Iglesia está volcada en la acción caritativa y social. Así debe ser, sin duda. Pero el hacer sin el decir, aunque el decir sea un hacer, que dirían los teóricos del lenguaje, limita la capacidad de percepción del sentido. Ya sé que se me dirá que hay demasiados textos, demasiada carta pastoral, demasiados mensajes de obispos. Y… que menos letra y más espíritu.

En este caso, y sobre este tema, no tanto. Lo que está claro es que un texto como estas “Bienaventuranzas en tiempos de pandemia” no nacen de una elucubración filosófica, ni de una enajenación teológica. Se palpa que procede de la experiencia de una fe que es vida y que ha sido interpelada por la vida. De la realidad de unas iglesias que, como todas, con sus luces y sus sombras, intentan llevar a la práctica el mandato del Evangelio. Y de unos obispos que parece que tienen el radar bien  sincronizado.

Por cierto, afirmaciones como “somos conscientes de la necesidad de reforzar la cooperación y la comunión entre pueblos y naciones, superando localismos autorreferenciales y valorando el bien que supone la mutua colaboración” dan mucho juego.

Supongo que como, desde hace muchos años, los obispos de Navarra y del País Vasco han publicado frecuentes pastorales conjuntas facilita su proceso de elaboración, lo que se llaman rutinas de trabajo. Pero que conste que surge la pregunta de por qué estos obispos y no otros. O por qué no todos.

En fin, que lo que puedo añadir a mis queridos lectores es que no van a  perder el tiempo leyendo y meditando “Bienaventuranzas en tiempos de pandemia. Carta pastoral conjunta de los obispos del País Vasco y Navarra Ante la crisis sanitaria, económica y social a causa de la COVID19”.

Como dicen mis chavales, “un puntazo”. 

          

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