Opinión

La pastoral de don Juan del Río

Monseñor Juan del Río, arzobispo castrense.
photo_camera Monseñor Juan del Río, arzobispo castrense.

 Los lectores de Religión Confidencial han tenido puntual información de la nueva carta pastoral del arzobispo castrense, monseñor Juan del Río Martín, “Servidores de la paz”. Y espero que hayan tenido la oportunidad de acercarse a un texto que, sin lugar a dudas, marcará el pontificado del arzobispo castrense.

Por cierto, la primera buena idea es la ilustración de portada del aplaudido pintor Ferrer-Dalmau, El Milagro de Empel. Con esto está dicho casi todo. 

Como en toda propuesta narrativa, hay varios niveles de lectura del texto. El principal, el que marca la argumentación que se va construyendo a lo largo de los capítulos, y que sigue muy de cerca el Pontificado del Papa Francisco en continuidad con el de sus predecesores.  El tema es la santidad de vida. Muy interesante la glosa que hace nuestro autor de las bienaventuranzas.

Otro nivel es el análisis de fuentes. Y en esta parte es relevante el uso de las internas para la formación del arzobispado castrense. Por ejemplo, los textos de López Teulón, Rafael Gómez Pérez, Waldburg-Zeil, Ruiz de la Peña, entre los personales. Con, incluso, una cita de un texto publicado en el diario “El País” sobre las nuevas formas de ciberdelincuencia y ciberterrorismo.

Y el tercer nivel, implícito, es de la respuesta a las cuestiones que subyacen a la carta pastoral. La primera de ellas, la naturaleza y fines de los Ejércitos y Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado en las sociedades desarrolladas.

En este sentido, esta Carta pastoral es uno de los escritos más completos de legitimidad de las Fuerzas Armadas que se han presentado en la Iglesia patria durante los últimos años. Además, elaborado desde la perspectiva de la adecuada contribución al desarrollo de la paz.

Se podría decir, incluso, que también aquí encontramos a un Papa Francisco que no es común, del que no se suele hablar en los medios o del que no se suelen difundir sus palabras.

Leyendo la pastoral de don Juan del Río se entiende con más claridad cuál es el servicio que la Milicia presta a la sociedad global, y a la sociedad española, y cuál es, incluso, el servicio que puede prestar a la Iglesia.

Algunos de los párrafos que propone el arzobispo castrense debieran dar que pensar como marco de reflexión de la actuación de la Iglesia en la sociedad española de hoy.

Por ejemplo. Ya en los inicios de la Carta, nos encontramos con un afirmación marco posteriormente desarrollada: “El secularismo que nos acosa, basado en muchas ocasiones en prejuicios anticlericales trasnochados, infravalora la vida honrada y percibe una dicotomía entre la profesión militar y la vivencia religiosa, impidiendo ver lo positivo de la complementariedad de esta unión. La fe cristiana no está reñida ni con la milicia del pasado, ni con la moderna configuración de los ejércitos en las sociedades libres, plurales y democráticas de nuestro entorno cultural”.

No dudo de que don Juan del Río escribirá muchas cartas pastorales más como arzobispo castrense. Pero como esta…

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