Opinión

Los obispos no quieren líos

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez
photo_camera El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez

Pues aunque los obispos no quieren líos con el Gobierno, y eso es lógico, los van a tener. Entiéndase que la situación eclesial no es nada fácil, la pandemia ha alterado toda las previsiones humanas, desde las pastorales a las económicas. Por más que lo tengamos en cuenta, los efectos económicos de la pandemia en la Iglesia, en las parroquias, en los templos de culto, son antológicos. Ya se habla de diócesis con dificultades para hacer frente, por ejemplo, a los avales de construcción de nuevos templos. 

Además, por más que se quiera dar la impresión de solidez de criterios, y de unidad de acción, tenemos a medio episcopado en salida, solo sostenido por el Papa –que no es poco- y con los líos de Roma que no sabemos cuándo nos van a dar el siguiente disgusto. Y con un Nuncio que ya se va dando cuenta de que esta es la tierra de Curro Jiménez.

Esta situación se complica si el primer y principal punto de avanzadilla del Gobierno está en la materia fiscal y económica. Es decir, que a Pedro Sánchez y los suyos –sin especificar de momento quiénes son- lo que les interesa es el dinero de la Iglesia. Es decir, el IBI, el ave y el iba y venía de la caja patrimonial. Eso, a la entente económica del Ejecutivo, que necesita hacer caja a toda costa.

Después están los de la entente ideológica, que van a por todas. Como se ve cada vez que ponen sobre la mesa una bomba antropológica, las ganas reales de hablar y negociar y llegar a un acuerdo son menos que mínimas.

Vayamos al caso de la educación. No se trata solo de que todavía los obispos están esperando que les contesten sobre su propuesta de matrimonio, por no decir fusión y fisión, ayuntamiento vamos, entre religión católica y valores cívicos, con esas alternativas del juego educativo –el juego como método de aprendizaje que está de moda-.

Quieren sacar adelante la ley educativa en marzo a costa de lo que sea, caiga quien caiga. No hay más que oír al representante de Podemos en la Comisión de Educación del Congreso arremeter contra la derecha y los curas.

Y qué me dicen de la eutanasia, ahora express y a la carta, y del aborto, y de las leyes de ideología de género bi, tri, trans y demás familia.

Ah, y no olvidemos la conculcación de la libertad religiosa por parte de las administraciones con motivo de la pandemia. Repasen por favor detenidamente lo que declaró a este medio el profesor Joaquín Mantecón, un hombre mesurado y experto sublime.

Y después tenemos a los buenistas eclesiásticos que piensan que van a  conseguir la luna… de Valencia. 

Pues eso, barcos sin honra u honra sin barcos…

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