Opinión

Monseñor Argüello y el nacional-catolicismo

Mons. Luis Argüello.
photo_camera Mons. Luis Argüello.

A estas alturas ya nadie niega que monseñor Luis Argüello es un obispo revelación. Un obispo que tiene las ideas claras, que sabe expresarlas y que es valiente. Es decir, que no subordina los actos que debe realizar en conciencia al qué dirán.

Por cierto, no hay que perderse el diálogo público que mantenga próximamente en Madrid con el cardenal Robert Sarah. Pues monseñor Luis Argüello acaba de conceder una larga entrevista al
periodista de COPE Fernando de Haro. Se ha publicado en “Páginas Digital”, un portal de información y pensamiento ligado a Comunión y Liberación, que frecuentaba con más asiduidad cuando escribía mi admirado José Luis Restán, un referente para saber lo que nos pasa. Quien por cierto ha escrito un interesante artículo sobre un reciente encuentro público que tuvo con monseñor Argüello, y que yo suscribo de la primera a la última palabra.

Todo lo que dice monseñor Argüello en la entrevista de “Páginas Digital” me parece clave para este momento de la conciencia cristiana. Pero especialmente esa explicación de la razón histórico-política del catolicismo español, que se puede resumir en este párrafo:

“La inercia de la que vivimos hace que muchos de nuestros debates sean sobre cuestiones morales desgajadas de su fundamento y se conviertan en debates moralistas en la mayor parte de los casos. Son debates que vienen también provocados por cómo nos mira la sociedad. Porque la sociedad de alguna forma nos sigue mirando desde el punto de vista cultural como una referencia de valores y, desde el punto de vista político, en una clave de nacional-catolicismo. Nos cuesta salir de ahí, poner la confianza en la gracia y no en el poder, que eso es lo que creo que significa salir del nacional-catolicismo, y fundamentar nuestra propia propuesta de vida, de vida buena, en el encuentro con el Señor”.

La verdad es que este texto contiene no poca provocación intelectual, apasionante. Quizá monseñor Argüello esté influido por la lectura del texto recientemente publicado por el vallisoletano Javier Burrieza sobre “El nacionalcatolicismo”, que ya llevo medio leído.

Siempre he preferido hablar de catolicismo nacional en vez de nacional catolicismo, aunque sea por llevarle la contraria intelectual al jesuita Álvarez- Bolado. Y en ese catolicismo nacional histórico, tanto en la época de la monarquía hispánica como en la más inmediata, el protagonismo lo tuvieron las
constelaciones de santos y los mártires. ¿Acaso no son estos dos grupos exponentes de la gracia? ¿Y la religiosidad popular? Claro, todo muy barroco.

Absolutamente de acuerdo con lo del moralismo, uno de los frutos de la trampa de cierta modernidad.
Lo dejo aquí, de momento. 

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