Opinión

El laberinto de la Iglesia en España

El Papa Francico recibe a la cúpula de la CEE.
photo_camera El Papa Francico recibe a la cúpula de la CEE.

Circula por Roma la leyenda que dice que cuando al Papa Francisco se le habla de la Iglesia en España suele mirar así como que “en vaya lío estamos metidos”.

Está claro que el Papa, que al fin y al cabo en estas cuestiones es en gran medida lo que son sus informantes, mira con afecto a nuestra Iglesia. Seguro que un viaje por estas tierras ayudaría a que se hiciera una visión más amplia del contexto. Quienes le hablan al Papa puede ofrecerle una visión de la historia que contrasta con otras visiones de la historia. Quizá el problema es que se mire demasiado al pasado y poco al futuro. Estamos atravesando una situación política, económica y social en España como para que haya quien esté empeñado en juegos de poder internos.

Cuando escribo estas líneas solo se ha producido el primer encuentro entre el Papa y los cardenales Omella y Osoro. Una reunión que estaba agendada públicamente desde hacía tiempo, por lo tanto, que ya se conocía desde hace veinte días. Nada de llamadas urgentes, improvisadas…

Hay quienes en su visión dialéctica de la realidad eclesial han relacionado esta reunión con la audiencia al cardenal Rouco. Tengo la impresión de que esa audiencia discurrió más por los cauces afectivos que efectivos. No en vano se encuentran dos personas que se conocen desde hace mucho tiempo, un argentino jesuita y un gallego, por cierto, vamos, una conversación que interesaría a cualquiera. 

Informaciones reales de lo que se está hablando estos días, de forma pública, vamos a tener pocas y siempre intencionales. Lo que aparece en los medios se mueve entre las suposiciones y las hipótesis a partir de lo que los protagonistas, y sus entornos, quieran contar. O mejor dicho, sugerir.

Yo voy a proponer mi particular hipótesis de estas jornadas en las que la Iglesia en España se ha jugado su futuro en Roma. El encuentro de los cardenales presidente y vicepresidente con el Papa, el encuentro sin foto y él con foto, ha ratificado un proyecto de largo alcance para la Iglesia. Es curioso que en el primer encuentro, el sin foto, no estuviera el Secretario General de la Conferencia. Por tanto se convirtió más en una reunión del Papa con dos cardenales, que para eso están también, que con la Conferencia Episcopal. Matices.

El proyecto sobre la Iglesia en España, sobre todo el de los nombramientos, ya estaba hecho hace meses, no que se ha empezado a hacer ahora. Un proyecto en el que se le ha presentado al Papa un mapa de nombramientos a partir de perfiles para los próximos años prácticamente cerrados, salvando los imponderables.

Ahora le toca al Nuncio seguir trabajando, con información, con la información adecuada o sin ella.

Estamos por tanto en una especie de punto y final de un proceso al que algunos medios llaman la reforma francisquista de la Iglesia en España y que esconde mucho más que lo que es la reforma que propone el papa Francisco para toda la Iglesia. 

Estaríamos en la convergencia del necesario ajuste que el Papa debe hacer de la aplicación de su reforma. Este proceso pasa, no solo, por el nombramiento y cambios de obispos, medio centenar a la larga, sino por la incidencia de algunas temáticas, el abandono de otras, la intervención directa o indirecta en determinadas instituciones, los cambios en las periferias de la Conferencia Episcopal… Vamos, un vuelco en toda regla cuyo directo de orquesta es el cardenal Omella, cardenal español en la Congregación de obispos y Presidente de la CEE.  

Habrá que seguir rezando y pidiendo al Señor que nos ayude a desentrañar la diferencia entre lo que quiere y permite para su Iglesia. Lo que quiere, ya lo sabemos, que seamos santos. Lo que permite, veremos. Al tiempo.  

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