Opinión

La Opción Escrivá

Rafael Palomino.
photo_camera Rafael Palomino.

Un buen amigo me habló de un librito escrito por Rafael Palomino Lozano sobre “La fe en la cultura del siglo XXI” (Palabra). Me extrañó. Rafael Palomino es un clásico de los temas del derecho de libertad religiosa, de las cuestiones referidas al Derecho canónico y eclesiástico. Por eso me llamó la atención, busqué el librito, -casi un folleto-, me puse con él y cayó en una sentada.

El origen de esta joyita fue una charla-coloquio con jóvenes. Es un ejercicio de realismo en el que la clave no está tanto, aunque también, en las respuestas, sino en las adecuadas preguntas.

¿Tiene nuestra fe algo que aportar a nuestro mundo o ya pasó su momento?¿Se ha desvanecido la fe como factor de influencia social? ¿En qué consiste el cambio social drástico en las mentalidades, principalmente las de las generaciones jóvenes? ¿Existen marcos mentales propios de este “cambio climático cultural”? ¿Cómo es posible que una civilización reniegue de lo que la ha hecho
progresar? ¿Qué podemos hacer los creyentes ante esta novedosa e inédita situación?

A partir de ahí, del diagnóstico, Rafael Palomino nos presenta tres Opciones, recogiendo el guante de la denominada “Opción Benedictina” de R. Dreher. Habla, en primer lugar, de la citada Opción; en segundo, de la “Opción Gregoriana” y en tercero, y último, de la “Opción Escrivá”.

Hombre, puestos a añadir Opciones podemos hablar de la “Opción Francisco”, de la “Opción Carlos de Foucauld”, de la “Opción Kiko Argüello”..Pero no se trata de eso. Por cierto que las Opciones, tal y como las presenta, son en no pocos aspectos compatibles entre sí.

Me parece interesante la lectura de la Benedictina, original la fundamentación de la Gregoriana en el concepto de “Minorías creativas”, incluso en su relación con los “ateos católicos” y con la religión civil –Marcello Pera-, y fresca la Opción Escrivá.

Una Opción, esta última, que se sintetiza en “una inyección intravenosa en el torrente circulatorio de la sociedad”. Dejo para otro momento, y quizá para otro foro, una de las singularidades de la citada Opción, la concepción del concepto “mundo”, la desclericalización y la nítida comprensión de la vocación de los laicos, o seglares, o cristianos laicos, o christifideles, como se quiera decir. Una guinda del pastel, las cinco propuestas para empezar a andar y no quedarse de brazos cruzados.

De entre las cinco, la primera daría para un tratado: los marcos mentales del debate público y cultural. ¿Por qué parece que, en las reglas de juego que marcan quienes imponen la agenda cultural, los creyentes estamos siempre en el lado malo, en el lado equivocado de la historia? Y encima como punto de partida, como prejuicio, en la posición de perdedores. ¿Quién lo ha determinado? ¿Quién impone las reglas?

Un libro, el de Rafael Palomino, que daría mucho para debatir, para hablar.

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