Opinión

Un jesuita y la masonería española

Pedro Álvarez Lázaro.
photo_camera Pedro Álvarez Lázaro.

Una práctica comunicativa habitual de las instituciones es el envío de boletines informativos a los periodistas. Recibo desde hace tiempo el semanal de la Gran Logia de España. Lo recibo y lo leo. La verdad es que nunca me he planteado si debo confesarme por esta lectura. Se lo tengo que preguntar a mi confesor habitual la próxima vez que nos veamos.

El Boletín es una curiosa ventana de actividades y personas de uno de los espacios de acción y pensamiento más opacos de nuestra sociedad. Me interesa, lógicamente, lo que dicen sobre la Iglesia Católica y el catolicismo y España.

En el último Boletín aparecía una noticia que me llamó la atención. Con motivo del 40 aniversario de la legalización de la masonería en España, la Agencia Efe ha entrevistado al Gran Maestro de la Gran Logia de España y al jesuita Pedro Álvarez Lázaro, catedrático de la Pontifica Universidad de Comillas, autor de numerosas publicaciones sobre estos temas. De hecho acabo de ver que una de sus más famosas obras sobre esta materia se acaba de sacar al mercado como sexta edición.

Me ha parecido llamativo que la masonería española, a la hora de presentarse y explicarse en público, dé juego a un jesuita que, sin lugar a dudas, está suficientemente acreditado para hablar.

He aquí algo de lo que dice en sus declaraciones, y que resalta el citado Boletín: “La masonería ha sido crucial en el desarrollo del pensamiento ilustrado y de la modernidad de Occidente” y, en el caso español, de los avances educativos del siglo XIX y la Segunda República. “A través de una pedagogía y didáctica especial, la masonería pretende ir inculcando en sus miembros un espíritu ciudadano que respete las leyes democráticas y que participe activamente en la construcción de la Ciudadanía con mayúsculas”, señala el P. Álvarez Lázaro.

Por cierto que tengo una particular admiración por algunos miembros del grupo de amigos y colaboradores del P. Álvarez Lázaro. Entre otros por el difunto P. Enrique Menéndez Ureña, quizá maestro, del que admiraba su pensamiento y su capacidad de enfrentarse y confrontar algunas filosofías implícitas en la base de las teologías que propugnaban hermanos suyos en religión. De sus libros, tengo subrayado uno de especial relevancia para este tiempo “El neoclericalismo de izquierda”.

En fin, una curiosidad entre intelectual y periodística que quería compartir, sin más pretensiones y sin más mensajes ocultos, con mis lectores.

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