Opinión

Éxito de las Jornadas pastorales en Santander 

Avelino Revilla. Foto: arzobispado de Madrid.
photo_camera Avelino Revilla. Foto: arzobispado de Madrid.

Hace unos días se han celebrado en Santander las Jornadas de formación pastoral de inicio de curso. Una oportunidad, para los fieles comprometidos con sus parroquias, de acercarse a temas de formación en la fe.

En esta ocasión, las Jornadas, presididas por el obispo monseñor Manuel Sánchez Monge, han tenido un importante éxito, debido, en gran media, a las magníficas ponencias que impartió el Vicario General de Madrid, Avelino Revilla. Por cierto, y ante un auditorio muy numeroso que valoró lo allí dicho.

Avelino Revilla, hombre de amplia cultura, que está al día de las corrientes tanto sociales como de pensamiento, y de formación teológica también extensa, impartió dos conferencias principales. La primera, dedicada al encuentro con la Palabra de la vida, y la segunda a la Eucaristía, fuente de comunión y misión.

Consignemos una muestra de lo que allí se dijo. A la hora de hacer un diagnóstico sobre la situación actual de la fe y de las Iglesias, el ponente señaló que “el desafío primordial al que se enfrenta la nueva evangelización es la crisis de fe de los propios cristianos y de la Iglesia. El oscurecimiento de Dios en la Iglesia es un problema fundamental. Porque hemos perdido de vista lo verdaderamente importante, ya solo nos ocupamos de problemas secundarios”.

Esta pérdida de lo fundamental ocasiona “que las personas no puedan percibir más que la dimensión horizontal de la Iglesia. Sin embargo, sólo la dimensión vertical, la dimensión divina, puede hacer a la Iglesia atractiva a largo plazo y vincular en sentido positivo a las personas con la Iglesia como comunidad de salvación”.

De lo que habló también el vicario general de Madrid es de “una fe “lavada con suavizante”. Esa forma de fe que ha perdido de vista a Dios y ya solo aparece como doctrina moral para mejorar el mundo, “es incapaz de irradiar a la larga atractivo alguno y de crear auténtica vinculación con la Iglesia”. La Iglesia, según Avelino Revilla, “no puede presentarse únicamente como una agencia de ética y valores, sino que debe hacerlo como religión, como oferta salvífica por parte de Dios”.

En a intervención dedicada a la eucaristía, en la que se abordó la renovación de la parroquia, Avelino Revilla, glosando la “Evangelii Gaudium”, recordó que una de las tareas primeras de la parroquia misionera es “superar toda forma de clericalismo”.

Y añadió en línea con el Papa Francisco: “El clericalismo no es otra cosa que la apropiación de lo que es propio de todos los bautizados por parte de la casta clerical. Si en virtud de su bautismo todos los católicos están llamados a la santidad y a la misión, a la tarea de dar testimonio de Cristo, a evangelizar, a ser discípulos misioneros, el clericalismo es, en definitiva, la supresión de la identidad bautismal. Esto conlleva el aislamiento del clero y la inmadurez de los bautizados”.

No está nada mal para empezar.

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