Opinión

¿Están quemados los sacerdotes españoles?

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Practico con cierta frecuenta la vista a las bibliotecas especializadas para estar al día de lo que se publica en las revistas científicas del ámbito de la comunicación, la historia, la filosofía y la teología. Un ejercicio de puesta al día.

En mi última razia me he encontrado con un estudio de Vicente Gutiérrez Vázquez, joven sacerdote de Santander, en la Revista “Monte Corbán” con el título “¿Sacerdotes diocesanos quemados?”.

En la primera parte del artículo ofrece un estado de la cuestión del estudio del fenómeno del burnout en los sacerdotes, el síndrome de quemarse por el trabajo (SQT), principalmente desde el punto de vista bibliográfico. Reconoce el autor que no es mucha, ni está actualizada, la bibliografía mundial sobre este tema.

Pero en la segunda parte, una vez que ha definido conceptos, objeto de estudio y variables analíticas, presenta los datos de un estudio reciente del síndrome de quemarse en el trabajo del clero español.

Lo hace con un problema inicial para la extrapolación de datos, que reconoce quien escribe el artículo: la escasa participación en la muestra, 51 sacerdotes diocesanos, pertenecientes a 15 diócesis españolas. Un sesgo que puede plantear la hipótesis, entre otras, de que sean precisamente los sacerdotes que están afectados por este síntoma los que hayan contestado a la encuesta.

Los resultados de la aplicación del cuestionario de evaluación del síndrome de quemarse en el trabajo de Gil-Monte (2011) son estremecedores. El 43,2% de la muestra sufren un nivel alto de SQT, de los que el 5,9% se encuentran en un nivel crítico; mientras que el 43,1% presentan niveles moderados de SQT. Estos resultados, según señala el investigador, se aproximan a los obtenidos por Miranda y Romero (2002) en su estudio sobre el clero de Chile.

Hay que tener en cuenta un hecho interesante. El factor compensador de los efectos del síndrome está en la ilusión y satisfacción por una labor eminentemente vocacional. La sana vida espiritual, la vida espiritual activa –oración, dirección espiritual…- según los encuestados, y según interpreta adecuadamente el autor, es clave para compensar los efectos psicológicos adversos.

Y no hay que olvidar, tal y como aparece en este artículo, el papel de los obispos y su relación con los sacerdotes en el apartado del apoyo personal y social.

Este trabajo reconoce que no existe un estudio amplio sobre esta problemática en España. Pues eso.

 
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