Opinión

Enfrentar a VOX con la Iglesia

Mons. Luis Argüello.
photo_camera Mons. Luis Argüello.

En el juego político de la vida española hay demasiadas armas arrojadizas. Esta afirmación no pertenece a un analista político, ni a un columnista de prensa. Es del secretario general de la Conferencia Episcopal Española, monseñor Luis
Argüello, en su última rueda de prensa.

Es cierto que esta sentencia se refería a la relación del Gobierno con la Iglesia, a propósito del informe de la Fiscalía General y a una cierta instrumentalización del texto como arma arrojadiza contra la Iglesia por determinados sectores políticos y sociales.

Pero la tesis principal se puede aplicar al caso de los que quieren enfrentar  a la Iglesia con VOX, o a VOX con la Iglesia, mejor dicho. Un conflicto que puede tener una serie de efectos que conocen muy bien quienes están en esa estrategia. 

Muestra de ello fue la pregunta de un medio de comunicación al secretario general de la Conferencia Episcopal sobre la propuesta de VOX en la Asamblea de Madrid sobre los inmigrantes.

La respuesta no podía estar más preparada y más bien formulada. Tesis: la Iglesia insiste en que hay que abordar el problema de las migraciones en sus causas y en su raíz. Pero, mientras actuamos ahí, no podemos desatender a las
personas que están delante de nosotros con un rostro, personas con dignidad inviolable.

Después ha venido el comunicado de diversas organizaciones de Iglesia en Madrid contra VOX, con nombres y apellidos, a propósito de la citada propuesta. 

En este intento de enfrentar a VOX con la Iglesia, hay que tener en cuenta los siguientes aspectos y preguntarnos qué está pasando cuando, en Italia, los católicos que van a las parroquias votan mayoritariamente a Salvini y le hacen más
caso a él que a su obispo o al Papa. O qué pensarán los fieles de ciertas iglesias madrileñas que votan a VOX cuando leen determinados comunicados.

Primero, Vox no es un partido católico, ni lo pretende. Pero hay muchas personas que están en VOX, comprometidas con la política, por un compromiso resultante de su fe. Y la mayoría de las personas votantes de VOX se confiesan
católicos, y hay más católicos proporcionalmente en VOX que en otras formaciones políticas. Incluso que en el PP.

Cuando la líder de Vox en Madrid dice que hay que abolir la ley de ideología de género, ¿acaso hay alguna institución de Iglesia que salga agradeciendo esta propuesta? ¿Cuando Unidas Podemos pide la eutanasia libre, la denuncia de los Acuerdos Iglesia-Estado, entre otras propuestas, por qué determinadas instituciones de Iglesia no salen con un comunicado?

Tercero, en el programa político de VOX hay temas que están lejos de lo que piensa la Iglesia. Como ocurre con otras formaciones políticas y sus propuestas.

Pero hay otros temas en los que existe una coincidencia o, quizá, convergencia. Por lo tanto, quienes pretenden enfrentar a VOX con la Iglesia, quieren crear una crisis en los votantes católicos de VOX o en las relaciones entre VOX y la Iglesia en esos temas de diferencia.

Algo que no hacen ahora con el PP de Casado, ni con un PSOE en donde, por cierto, los católicos cada vez son menos o tienen menos influencia. ¿O acaso el programa del PP en inmigración, incluso el de Ciudadanos si me apuran, no es muy parecido al de VOX? Recordamos al ministro del PP de las concertinas…

El secretario general de la Conferencia Episcopal lo dejó muy claro: la Iglesia está donde está y dice lo que tiene que decir. La política está donde está y dice lo que tiene que decir. Sin interferencias, pero con una voluntad común de
servir. Más diálogo también con VOX y no solo con Podemos, Ciudadanos y los socialistas.

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