Opinión

El Iftar de Alí Evsen

Alí Evsen.
photo_camera Alí Evsen.

Para los musulmanes, el Ramadán es un tiempo sagrado. Es un tiempo de especial relación con la familia y los amigos. Un tiempo en el que los extraños y desconocidos son bienvenidos a la mesa. Un mes dedicado al ayuno, a la oración y a la limosna. Una oportunidad para dar la bienvenida a personas de todas las creencias y compartir el Iftar al final del día, demostrando así la hospitalidad y generosidad del anfitrión.

En el Iftar del jueves pasado, un importante empresario musulmán, de origen turco, afincado en Madrid, el Dr. Alí Evsen,  junto con su esposa e hijos,  organizó en su casa una cena de fraternidad de las que hacen historia. Una cena que quiso ser reflejo del diálogo y del respeto entre judíos, cristianos y musulmanes, descendientes del mismo padre en la fe, Abraham, como recordó en su discurso el anfitrión.

 Con ese espíritu de respeto y tolerancia, el Dr. Evsen, con la inestimable colaboración del sacerdote y jurista Silverio Nieto, reunió alrededor de la mesa al Presidente del Tribunal Constitucional; al Jefe de Protocolo de la Casa Real; al Arzobispo Castrense de España; al Ministro de Fuad R. Muradov, de Azerbaiyán; al Arzobispo Ortodoxo de España y Portugal; al Presidente de la Comisión Islámica de España; al Vicesecretario para Asuntos Generales de la Conferencia Episcopal; a numerosos Embajadores de países musulmanes y otros miembros del Cuerpo Diplomático; empresarios; catedráticos; miembros de la Carrera Judicial y Fiscal; de las Fuerzas de Seguridad del Estado; abogados, etc.. Más de 150 personas que, aun reconociendo los problemas y desafíos que enfrentan a todos los creyentes (y no creyentes) y las lógicas diferencias, comparten valores y preocupaciones comunes.

El señor Evsen está empeñado en ayudar a dar forma al documento sobre la Fraternidad Humana  por la Paz Mundial y la Convivencia Común, firmado por el Papa Francisco y el Gran Imán de Al-Azhar. el pasado 4 de febrero en los Emiratos Árabes Unidos. Con actos como el Iftar quiere hacer de la sociedad española una sociedad ejemplar en la cultura del encuentro, del diálogo como medio de cooperación y como método para aumentar la comprensión mutua y trabajar juntos por la fraternidad humana y la convivencia común.

Madrid es la sede de su Fundación para el diálogo entre las religiones, que tiene como fin el conocimiento mutuo y el trato personal que permite  derribar los muros levantados por el miedo, la incomprensión  y la ignorancia. El anfitrión  de este peculiar Iftar tiene muy claro que su trabajo en pos de una imagen adecuada del Islam no solo tiene repercusiones en el mundo islámico sino en las sociedades secularizadas. Impresionaba el momento de la invitación a la oración, una oración que en el corazón de los presentes en la cena del Iftar tenía el nombre de paz.

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