Opinión

Don Luigi Giussani en España

Monseñor Luigi Giussani, fundador de Comunión y Liberación, con san Juan Pablo II.
photo_camera Monseñor Luigi Giussani, fundador de Comunión y Liberación, con san Juan Pablo II.

Se ha celebrado en Madrid, en la sede de la Fundación CEU, una singular jornada sobre la figura de don Luigi Giussani, fundador del movimiento Comunión y Liberación. En el acto de inauguración estaban el Presidente de la Fundación San Pablo CEU, Alfonso Bullón de Mendoza; el presidente honorario de la editorial Encuentro, José Miguel Oriol; y el actual director de Encuentro, Manuel Oriol. Y como invitado especial y ponente de la primera conferencia de la Jornada, el arzobispo emérito de
Madrid, cardenal Antonio María Rouco Varela.

Alfonso Bullón de Mendoza, en su intervención, tuvo la habilidad y delicadeza de relacionar las figuras de Ángel Herrera Oria y don Giussani. Quizá los métodos de pedagogía de la fe y del compromiso cristiano de los citados responden a tiempos distintos de nuestra historia contemporánea. Pero ambos
fueron una respuesta al soplo del Espíritu en el momento en que les tocó vivir.

Desde tradiciones e historias distintas y distantes, pero desde el mismo origen, la única raíz verificable, el encuentro personal con Cristo. La intervención de José Miguel Oriol fue clave para entender el sentido de esa Jornada. El que fuera iniciador de Comunión y Liberación en España, una de las
personalidades intelectuales más atractivas de la Iglesia en nuestro tiempo, recordó algunos aspectos de don Giussani que quizá por el discurrir de la historia pudieran haber quedado olvidados, o en segundo plano.

La pretensión de invitar a los amigos, a los que le rodeaban, a la tensión de la presencia pública fue una constante del “ethos” de don Giussani. Un sacerdote, un educador, un pedagogo de la fe, a ejemplo de los primeros padres de la Iglesia, que nunca olvidó el horizonte, en la intencionalidad cristiana, de la presencia pública de la fe, de la incidencia del testimonio cristiano en su dimensión más
evidente, la que se percibe en la sociedad plural.

La tentación reduccionista de la fe, la limitación de la fe, tanto a temáticas como a determinados ámbitos, es un proceso, al fin y al cabo, de reducción de la experiencia cristiana. Don Giussani fue, sin duda, un profeta de nuestro nuestro tiempo y de nuestra Iglesia. Quizá ésta sea la primera vez que miembros del Movimiento Comunión y Liberación organicen una mesa, en el espacio público eclesial, sobre la figura, el pensamiento y la singularidad de don Giussani. El carisma, al fin y al
cabo.

Un paso valiente, sin duda, que significa, sobre todo, que el pluralismo interno en la hermenéutica de la herencia de don Giussani es capaz de generar vida, nuevas iniciativas, nuevas realidades de expresión pública de la fe, de comunicación de su carisma.

De la conferencia del cardenal Rouco Varela sobre el contexto histórico de la vida eclesial de don Giussani, del vídeo del cardenal Ángelo Scola sobre su experiencia de relación con el fundador de Comunión y Liberación, del resto de conferencias, entre las que destaca las de monseñor Luis Argüello y Javier Prades, quizá haya que hablar en otro momento.

En este caso, lo que importa es que don Giussani ha vuelto al protagonismo público. Y que el artífice de esta iniciativa ha sido José Miguel Oriol, con quien no se puede negar que don Luigi Giussani tuvo una relación personal intensa de amistad. Bueno, con José Miguel y con la recordada Carmina de Oriol, por cierto. 

Comentarios
Somos ECD
¿Quieres ser protagonista del Confidencial Digital?