Opinión

El discurso del Nuncio en España

Monseñor Renzo Fratini.
photo_camera Monseñor Renzo Fratini.

Entre tanta candidatura, votación y comparecencia pública durante la pasada Asamblea Plenaria de los obispos, se nos ha pasado el discurso del Nuncio de Su Santidad en España, monseñor Renzo Fratini.

Hay quien dice que puede ser uno de los últimos discursos ordinarios, dado que en 2019 le llega, en teoría, la edad de la jubilación. Pero esto son, al fin y al cabo, suposiciones. 

Es cierto que en la primera parte se refirió al cargo del Secretario General, en concreto a la función de portavoz. Pero lo más llamativo, y que ha producido no pocos comentarios, -por lo tanto, es noticia-, fue su reflexión sobre el valor de la psicología en el desarrollo y escrutinio de los candidatos al sacerdocio.

Los obispos iban a hablar en la plenaria sobre la hoja de ruta de formación y conformación en los Seminarios. Quizá lo que no se esperaban es que el Nuncio pusiera a la psicología en su sitio.

¿Porque haya quien, en España, está abusando de este instrumento? ¿Hay algún problema en algún o algunos Seminarios a cuenta de los tests previos al ingreso en el Seminario y a la ordenación sacerdotal?

Lo que dijo el Nuncio fue muy claro y sencillo: la psicología es importante, pero no lo es todo. “Es evidente –señaló- que la psicología es un instrumento prudente, tanto para el candidato como para sus formadores, pues el desarrollo de la personalidad tiene un componente psicológico. Pero también es verdad que no todo es psicológico”.

Y a renglón seguido añadió: “Por tanto, queda en pie que, tratándose de un don del Señor, la vocación no la decide el psicólogo”.

Para concluir su intervención sobre este tema, abundó en ese argumento: “Las competencias atribuidas no le dan, por lo normal, la palabra última y determinante sobre un don de la gracia de Dios que invita en su seguimiento. La convivencia, la vida de oración del candidato hace descubrir la llamada y vivirla comprometidamente. Las actitudes de vida y el testimonio de fe, juntamente con el espíritu de oración en referencia y trato con nuestro Señor Jesucristo, hablan por sí mismas sobre la profundidad o no de la personalidad de un vocacionado”.

¿Casualidad?

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