Opinión

El arzobispo del “Basta ya” en la Conferencia

José Manuel Estepa.
photo_camera José Manuel Estepa.

Con la muerte del cardenal José Manuel Estepa, creado por Benedicto XVI entre tras razones por su relación personal en los trabajos de redacción del Catecismo de la Iglesia Católica, se nos está marchando una singular generación de obispos en la historia de la Iglesia en España.

Obispos plurales, postconciliares de ejercicio y preconciliares de formación, con un sólido bagaje teológico, que hicieron la renovación de la teología y de la catequesis, y que ofrecían momentos de gloria en los debates en la Conferencia Episcopal. Sabían distinguir entre el diálogo y la discusión sobre ideas y sensibilidades y las relaciones personales.

Mucho se podría decir del cardenal Estepa, incluso de sus años de servicio a la Casa Real. Por cierto, un arzobispo que no estuvo alejado de la preparación para el matrimonio canónico de los actuales Reyes de España.

Pero hay un momento en la vida del cardenal Estepa que hay que recordar. Fue, en su calidad de arzobispo castrense, cuando dio un puñetazo en la mesa de la Conferencia Episcopal y dijo “Basta ya” al hecho de que, cada vez que salía el tema de ETA y el terrorismo, los obispos vascos, encabezados por Setién y Uriarte, levantaran la mano y dijeran que de eso solo podían hablar ellos. “Este es nuestro problema. Nosotros sabemos de este problema. Es una cuestión nuestra, de nuestra Iglesia”, repetían.

Hasta que llegó un momento que sintetiza aquella frase pronunciada en la Plenaria por el entonces arzobispo castrense, monseñor José Manuel Estepa: “Tú sabrás mucho del problema vasco. Pero los muertos los pongo yo”.

El cardenal Estepa, que actuaba en connivencia con el cardenal Rouco, se manejaba bastante bien con los periodistas.  Voy a transcribir un aparte de las notas que tengo tomadas del encuentro de la desaparecida APIR (Asociación de Periodistas de Información religiosa) con el cardenal Estepa el 24 de enero de 2001. Cena a la que asistió también el Vicario General Castrense, José Gómez Salgado. Esta nota dice mucho de un hombre que sabía moverse y sabía de relaciones humanas.

 “Hasta los postres se establece la dinámica del off the record. A partir de los postres lo que se afirme es publicable. Cuando se habla del off the record se afirma que lo que se dice no se puede publicar, pero no que no se puede utilizar para que otra fuente lo afirme, y entonces se publique. 

A partir del on the record, se abordaron dos temas: la nueva legislación sobre los sacerdotes y religiosos colaboradores del Servicio de Asistencia Religiosa de las Fuerzas Armadas y el terrorismo. Respecto al primer tema se hizo un status cuestionis de cómo está la Asistencia Religiosa a las Fuerzas Armadas. Se entregó una serie de documentación complementaria.

Sobre el terrorismo, se hicieron algunas apreciaciones muy duras, en una batería constante de preguntas y respuestas, especie de acoso informativo, en un clima de búsqueda del titular más impactante. Algunas de ellas están recogidas ya en los titulares; otras pueden aparecer en los diarios mañana, aunque el vil asesinato de esta mañana condicionará el tratamiento de la información de la cena”.

Descanse en paz el cardenal Estepa.

P. D.: Hay que agradecer que nos hubiera dejado sus Memorias en forma de diálogo con mi buen amigo Juan Rubio Fernández.  

 
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