Opinión

La Fe de un niño

Primera comunión.
photo_camera Primera comunión.

“¿Seré yo capaz de creer en tu palabra así, de todo corazón, como ese hombre que cree sin dudar y vuelve a casa, donde la espera un milagro? Jesús, no me canso de pedirte una vez más: ¡auméntame la fe! ¡Haz que crea siempre en Ti!”.

Es uno de los comentarios que bajo el titulo general “De tú a Tú con Jesús”, que incluí en las páginas de la Biblia dirigida a los niños que van a recibir la Primera Comunión, y que me publicó la editorial Bruño. 

Después de leer el pasaje del hombre de Cafarnaún que se acerca al Señor y le pide la curación, le sugiero al niño que hable con Jesucristo y le pida con toda sinceridad que le aumente la Fe.

¿Cómo puede creer un niño que Cristo es Dios? ¿Cómo puede creer una niña en que la Hostia Sagrada que recibe en la Primera Comunión es el Cuerpo y la Sangre de Cristo? Son preguntas que a veces se hacen los padres, mientras que con todo cariño preparan a sus hijos para ese momento tan importante de su vida, que es la Primera Comunión. Y entiendo que es lógico que a veces se hagan esas preguntas cuando, por desgracia, hay teólogos (¿) –y otros ya muertos- que han pretendido ver en Cristo a lo más un hombre muy cercano a Dios, etc. etc., sin hablar en absoluto de su Divinidad.

Al contestar a esos padres, yo subrayo que el Señor nos ha dicho que dejemos que los niños se acerquen a Él. O sea, hablen con Él, que es Dios y hombre verdadero. Él ya se encargará de llenar de luz la cabeza y el corazón de esos niños; y asentar la Fe en el hondón de su alma.

Hace unos días una madre me comentó, algo sorprendida, lo que le había sucedido con el séptimo de sus hijos, jugando al Dixit.     

Se les invitó a sacar una carta que les hiciera recordar las Siete Maravillas del Mundo. Un gran edificio; un horizonte conmovedor de montes y ríos; y otras por el estilo. Su hijo de 10 años apenas cumplidos mostró una carta con un anillo, una alianza de oro.

Las preguntas a la criatura fueron inmediatas: ¿cómo podía unir un anillo así a las Siete Maravillas? El muchacho no dudó mucho. La alianza, en la que él veía plasmado el amor de sus padres, le traía a la cabeza el amor de Cristo, Dios que había nacido hombre por amor a todos nosotros.

¿Y las Siete Maravillas?, preguntó uno de los jugadores no muy convencido de la primera respuesta.

-Muy fácil, respondió el niño. Las Siete Maravillas del mundo son los Siete Sacramentos, en los que Cristo quiere vivir siempre con nosotros, y nos invita a que nosotros vivamos siempre con Él, desde que nacemos, el bautismo, hasta que morimos, la unción de los enfermos.

Silencio total, hasta que su madre, conmovida, rompió en aplausos. Había leído con su hijo otro de los comentarios “De tú a Tú con Jesús”, que dice así:

“Jesús, sé que Tú siembras en mi alma continuamente, cada día, en cada momento. A veces, esa semilla da fruto. Otras no te hago caso. Perdóname, pero, por favor, Jesús, no te canses de sembrar”.

ernesto.julia@gmail.com

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