Opinión

Europa, camino del suicidio

Parlamento Europeo.
photo_camera Parlamento Europeo.

Europa sigue dando pasos hacia el mismo abismo en el que han desaparecido no pocas realidades culturales; entre otras, y quizá la más consistente, el Impero Romano de Occidente.

El actual paso, promovido por Macron y compañeros de viaje ha sido el de presentar una proposición al Parlamento europeo para declarar el aborto como “derecho” y, a la vez, incluir un supuesto “derecho al aborto” en la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea.

Europa, después de renegar de sus orígenes –el derecho romano, la filosofía griega y la Fe cristiana-; ahora, destrozando la familia y la vida de las futuras generaciones, parece renegar también de su futuro. Esta es la impresión que han dado los parlamentarios que han votado la proposición.

Aparte de la aberración que supone en sí mismo el aborto, al igual que el hecho de someter la vida de inocentes a votación, la noticia especifica es que ha habido 324 votos a favor, 155 en contra y 38 abstenciones. Lo que no recuerda la prensa es que el parlamento europeo está formado por 705 europarlamentarios, lo que significa que 188 de ellos han hecho como Pilatos: lavarse las manos y ni siquiera acudir a votar. ¿Por qué motivo no se han presentado a la votación?

¿Son estos los políticos que quieren regir Europa? ¿Hacia dónde la quieren dirigir? ¿Son políticos cobardes que huyen de defender la vida de las que serían las generaciones que darían vida a una nueva Europa? ¿Son políticos partidarios del aborto que han dado por hecho un voto favorable a la muerte?

Sea por el motivo que sea, eso supone que 381 europarlamentarios no han apoyado la propuesta; o sea, una clara mayoría absoluta.

El gesto del presidente Biden, es todavía más penoso que el de estos parlamentarios. En reacción a la sentencia de la Corte Suprema subrayando que el derecho al aborto no tiene ningún apoyo en la Constitución Americana, dicta una orden ejecutiva para que el Departamento de Justicia y Salud de la Unión Americana favorezca la distribución de fármacos abortivos a nivel federal y los viajes de las que quieran abortar para viajar a un Estado en el que el aborto sea legal.

No sé cómo reaccionaran los americanos a una intromisión semejante de su presidente ante una decisión de la Corte Suprema, garante de su Constitución. Si sé cómo ha reaccionado los Obispos Católicos, recogida en una declaración del arzobispo William Lori, presidente del Comité de Actividades Pro-Vida de la Conferencia Episcopal americana. Después de manifestar su compromiso de continuar al servicio del gran plan de amor de Dios para la persona humana, y defender el derecho a la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad para todos, señala:

“Es profundamente inquietante y trágico que el presidente Biden opte por usar su poder como presidente de los Estados Unidos para promover y facilitar el aborto en nuestro país, buscando todas las vías posibles para negar a los niños por nacer su derecho humano y civil más básico, el derecho a la vida. En lugar de utilizar el poder del poder ejecutivo para aumentar el apoyo y la atención a las madres y los bebés, la orden ejecutiva del presidente solo busca facilitar la destrucción de seres humanos indefensos y sin voz.

“Le imploro al presidente que abandone este camino que conduce a la muerte y la destrucción y elija la vida. Como siempre, la Iglesia Católica está preparada para trabajar con esta Administración y todos los funcionarios elegidos para proteger el derecho a la vida de todos los seres humanos y para garantizar que las madres embarazadas y con hijos reciban pleno apoyo en el cuidado de sus hijos antes y después del nacimiento”.

El calificar el aborto de “derecho humano” –nada de interrupción del embarazo, que nada tiene que ver con la realidad de provocar voluntaria y fríamente la muerte de un ser humano- es un insulto directo a los “derechos humanos”, es engañar a la inteligencia con palabras más suaves. Y ¿quién es el Estado, el gobierno, para dar a los ciudadanos el “derecho de matar” a otros ciudadanos, aunque todavía no estén inscritos en el registro civil, cuando la “vida”, el derecho a nacer es el principal derecho que un gobierno tiene que custodiar y defender?

Los “derechos humanos” reconocen una realidad que hay que proteger y defender: la libertad de nacer, de enseñanza, de religión, de trabajo, de residencia, etc. etc. ¿Cómo se puede defender y proteger la libertad de matar?

El embarazo es un proceso natural que forma parte de la vida de todo ser humano: madres e hijos viven el embarazo cada uno a su manera. Y que nadie tiene “derecho” de interrumpir matando al que lo está viviendo: un ser humano que ya existe, aunque todavía desarrolle su vida sin haber salido del vientre de su madre.

Biden parece querer acompañar a Europa en su camino hacia la muerte, ya iniciado hace años al abandonar sus raíces cristianas, griegas y romanas que alimentaron el espíritu que le dio vida. Ahora, parece que quiere abandonar a las generaciones que podrían darle nueva vida. ¿Quiere suicidarse, negando su pasado y no construyendo futuro?

Lógicamente, esa ley del parlamento europeo puede ser olvidada y no tenida en la menor consideración por los diversos Estados que componen la Unión Europea. Hungría, Malta y Polonia ya lo han hecho, y seguirán defendiendo el derecho a nacer de todos sus habitantes. ¿Harán lo mismo Francia, Italia, España, Alemania, etc.?

ernesto.julia@gmail.com

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