Opinión

Datos para pensar y rezar

Rueda de prensa telemática de Fernando Giménez Barriocanal, Vicesecretario para Asuntos Económicos de la CEE.
photo_camera Rueda de prensa telemática de Fernando Giménez Barriocanal, Vicesecretario para Asuntos Económicos de la CEE.

Como todos los años, la Conferencia Episcopal de la Iglesia en España ha hecho pública la presentación de los datos de su labor correspondientes al año 2018. Una presentación detallada de su organización y de las tareas que lleva a cabo en los campos de la educación, de la caridad, del mundo hospitalario y centros de asistencia, y especialmente, de la vida sacramental.

Si comparamos las cifras con las correspondiente al año 2014, nos damos cuenta de realidades que, como buenos creyentes en Jesucristo, nos hacen pensar y nos invitan a rezar pidiendo al Señor que nos ilumine a todos en la misión de dar testimonio de nuestra Fe, y de manera muy particular, de luz a los obispos para llevar a delante en la Fe, en la Esperanza y en la Caridad, al pueblo de Dios que les ha sido encomendado.

El año 2014 ejercían su ministerio en todo el territorio de la península 18.813 sacerdotes; cuatro años después, ese número descendía a 17.337. O sea, 1.476 sacerdotes menos, y con más años sobre sus espaldas.

Los religiosos, hombre y mujeres, sumaban en total, 57.531. Hoy la cifra se ha convertido en 38.688. Lo que da una cifra que desciende en 18.843 personas.

Y quizá, lo que hace pensar y rezar más, son las cifra de los bautizados y de los matrimonios. En 2014 los bautizos llegaron a 240.282; sólo cuatro años después, descendieron a 193.394; 46.888 menos. En los matrimonios las cifras son semejantes: 52.495, hace seis años; y 41.875, hace dos años: 10.620 menos.

Sociólogos, analistas de todo tipo, se enfrentarán con estas realidades y tratarán de buscar, y de encontrar razones sociales, culturales, etc., para explicar, e incluso justificar este notable descenso. Y quizá habrá alguno de entre ellos que sugiera que la causa fundamental sea que la labor de la Iglesia no está adecuada a la realidad de los tiempos, a lo que la gente, especialmente la juventud dicen, quiere cambiar en la Iglesia, y no se cambia.

Aquí, en España, no se aprecia, podrán decir, unas posturas como en Alemania donde, aparte del escándalo de los abusos sexuales de los sacerdotes, hay un cierto número de obispos, eclesiásticos, que quieren convertir la Iglesia en una organización “sinodal” – si digo “parlamentaria” se entiende mejor-, en la que vale lo mismo el parecer de laicos y sacerdotes, hombres y mujeres, casados y divorciados, obispos y seminaristas, etc., para cambiar la fe y la moral, especialmente la referente a la castidad y sexto mandamiento de la Ley de Dios.

Por ese camino, lo que están consiguiendo es el abandono de la Iglesia de muchos católicos. Y se confirma, una vez, que el verdadero enemigo de Cristo y de la Iglesia está dentro de ella: es la falta de Fe de fieles laicos, de sacerdotes, de obispos.

La Iglesia fundada por Cristo y sobre la roca que es Pedro ha superado todos los obstáculos que se han presentado en su camino para que abandone la Fe en la divinidad de Cristo, la fe en la Vida eterna, la fe en los sacramentos que la fortalecen para desenmascarar al pecado, al diablo, y se convierta en una “religión” más, y abandone toda su moral, que es el camino para que el hombre alcance el Cielo.

Y ha superado todos esos obstáculos porque no ha dejado de convertir a la gente que se encuentra en su camino, no ha dejado de ser proselitista, en el sentido más sagrado del término, que es el de ayudar a los hombres a abrir su mente y su corazón a la Luz de Dios, Uno y Trino. No ha dejado de hablar de vivir la castidad, de llegar vírgenes al matrimonio, de abandonar toda práctica homosexual, del infierno y del cielo, de combatir el aborto y llamar a la vida en Dios.

Estas cifras quizá nos pueden ayudar a pensar un poco más en las verdades de la Fe en Cristo, Hijo de Dios hecho hombre que vive la muerte por nuestros pecados, que resucita y nos da la esperanza de resucitar con Él, y en Él.

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