Opinión

Mi tío Antonio, cura

Ángel Suquia.
photo_camera Ángel Suquia.

Antonio Martínez Ugartemendía sacerdote , nacido en San Sebastián 1915-1973. Perseguido algunos meses por ser seminarista, primero en Saturrarán y luego en Vitoria. Ordenado sacerdote en Vergara en 1939. 

Su primer destino sacerdotal en Espejo, un pequeño pueblo de Alava. Se traslada a Pamplona y por su cuenta estudia filología clásica en la Universidad de Barcelona, aprovechando veranos. Obtiene plaza de catedrático de Latín en Pamplona 1952, donde ayuda a la incipiente parroquia de san Miguel en Pamplona.

Por traslado se desplaza al Instituto José María Usandizaga de san Sebastián y es coadjutor de la parroquia de la Sagrada Familia. En el Instituto fue muy querido por alumnos y alumnas. Jefe de estudios, querido por el claustro de profesores. Celebraba Misa a diario en la capilla del Instituto para quienes querían asistir, en el tiempo de recreo.

Amigo personal de Ángel Suquía y tantos buenos sacerdotes, compañeros de Seminario. Publicó una gramática de latín con su correspondiente ludus, para prácticas, que tuvo éxito en España, en la editorial Aramburu de Pamplona.

Hermano de mi madre, tuve la suerte de tratarle quince años, pues vivía con nosotros, hasta que falleció inesperadamente. Un buen ejemplo de sacerdote y de sabio, que ayudó a tantos colegas: ejemplo también de buenos sacerdotes que entraron al seminario con once años, porque tenía cabeza y no había recursos en casa. Dios les dio la llamada y fueron fieles  a sus compromisos. Mi recuerdo y mi
agradecimiento al tío Antonio, descanse en paz.

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