Opinión

Mayo, un gran mes para el mundo

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Después del invierno oscuro y frío, llega mayo. Da gusto ver los campos verdes hidratados, acuíferos renovados. Mes de flores.

Mayo el mes de María, de la Virgen, de romerías grandes y pequeñas, llenas de amor, de intenciones, de peticiones, de acciones de gracias. De cánticos inocentes, pero más inteligentes que mil teologías frías. El Rosario, en mi experiencia, es una oración que gana con el tiempo. De joven parece repetitivo, de vieja, poco original. Con el tiempo gana; qué mejor que el padrenuestro, que el avemaría, que el gloria, que meditar la vida del Señor y de su Madre. Arma poderosa. Paz, se desliga uno de tiempo y espacio. Newman decía que quienes quitaron a la Virgen de su lugar eminente perdieron a Jesús, quienes la aman se acercan más a Él. El Papa Francisco nos pide rezarlo este mes.

Mes de primeras comuniones. De blancos marineros y de novias pequeñas; almas gratas a Dios, llenas de una inmensa inocencia.

La  Ascensión del Señor, me pareció en ocasiones fiesta triste, pero no hay fiesta triste. Dios que se hizo hombre, vuelve llevando su humanidad a la derecha del Padre; nos manda el Espíritu y nos deja la Eucaristía, y volverá glorioso para juzgar a vivos y muertos. Por eso los apóstoles volvieron contentos, gozosos.

Mayo, gran mes.

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