Opinión

Esperanza, retiros de Emaús

Retiro de Emaus de mujeres. (AVAN).
photo_camera Retiro de Emaus de mujeres. (AVAN).

Mis hermanas gemelas me invitaron a la Misa con la que finalizaba un retiro de Emaús en Donosti, de hombres, los hay de mujeres también. 25 hombretones cerca del altar  sonrientes y felices; cuatro sacerdotes concelebrando y tres confesando. Las esposas, los hijos, los amigos llenando la amplia capilla de celebración. Mascarillas. Canciones preciosas, de intimidad con Jesús y su Madre.

Antes de la bendición final, el testimonio de varios asistentes: un sin techo que ahora tiene techo y que dijo que si queríamos un milagro le mirásemos. Un chico catalán de 36 años, que buscaba a Dios y no sabía cómo, ni dónde, que en el retiro había hecho su primera confesión y comunión; un padre de familia que se abrazaba a sus hijos y pedía perdón y daba gracias.

Confieso que fui con pocas ganas, ya he visto muchas cosas, pero el ambiente, la gracia de Dios, me iban ganando. Salí feliz. Dicen que la experiencia de Emaús es un virus contagioso, que quien te invita te quiere mucho, y mantienen una cierta confidencialidad de lo que han vivido.

Parece que la oración ante el Santísimo y el  cariño de los sirvientes son decisivos. Buenos pilares. El Espíritu sopla donde quiere y cómo quiere y en Emaús hay brisa recia y calma de mar . El boca a boca, el darse a los demás brota y los que han caminado quieren ser sirvientes. Y tiene su continuidad, en formación semanal, en adoración a Jesús y en el tercer tiempo .

Pasamos a la terraza y las mujeres de Emaús de la parroquia de Ayete ofrecieron una merienda estupenda.

¡Corazón de Jesús en ti confío y que bien se está a tu pies Señor! 

Para saber más en este enlace 

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