Opinión

El cuarto Rey Mago 

Adoración de los Reyes Magos, de Andrea Mantegna
photo_camera Adoración de los Reyes Magos, de Andrea Mantegna

Esta es la noche de los niños y de los mayores que nos inclinamos para ser niños. Qué nervios, que impaciencia, qué ilusión, eso sí que es magia de la buena.

Me contaron una vez que había un cuarto Rey mago. Había quedado con los otros tres en un punto, pero se retrasó y llegó a Belén en la matanza de Herodes; gracias a su valentía y arrojo salvó a dos niños. Siguió durante años buscando al niño de la estrella, localizó a María y José, pero el niño se había perdido.

Otro día estaba a punto de encontrarle pero se cruzó con un hombre que había sido asaltado por unos ladrones, lo curó y lo dejó en la posada. Al fin llegó a Jerusalén, en un día muy raro porque estaban ejecutando a uno que se hacía llamar el Rey de los judíos.

Le vio con la cruz a cuestas y supo que  aquel niño que buscaba era aquel hombre con el rostro deformado. Por su perseverancia y amor encontró a Cristo en la cruz y supo también de su resurrección. Desde entonces hace regalos a los más desamparados y olvidados, trayendo amor, paz, alegría, preocupación por los demás. ¡Qué vivan los Reyes Magos! ¡Feliz Navidad, feliz Epifanía!. 

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