Opinión

Alegría

Tercer domingo de adviento, laetare, una llamada a la alegría, alegraos en el Señor. Que empeño ponen algunos en presentarnos a la Iglesia, a los cristianos, como gente amargada, reprimida, llena de complejos, que se refugian en el templo porque no saben vivir en la calle.

Un ambiente triste no puede ser cristiano. Caras largas, modales bruscos, aire antipático, así no se anima a nadie a seguir a Jesús.

Vamos buscando la carcajada, la liberación de la droga y el consumo, la paz exterior. Sólo en Dios podemos ser y estar alegres, con serenidad, sabiendo que la vida va en serio, pero que Dios te quiere más que todas las madres del mundo juntas.

Peguy decía que hacia los cuarenta o cincuenta años, llegamos a la conclusión de que no vamos a ser plenamente felices aquí, pero ese anhelo de felicidad no cumplida lo pone ese mismo hombre en su hijo. ¿Por qué su hijo sí y él no? La esperanza nos mantiene en el ser. Escrivá decía: ¿Estás triste? Piensa si hay algo que te aparta de Dios y cambia, volverá la alegría. Un santo triste, es un triste santo.

(Por favor no se trata de aparentar sonrisas forzadas, ni ambientes estridentes, ni liturgias psicodélicas. Alegres, serenos, naturales).


Comentarios
Somos ECD
Periodismo libre, valiente, independiente, indispensable